Archivo mensual: noviembre 2012

Pirámides (Cuarta Parte)

– Kaskete.- Hombre, es que no se en los tiempos de los faraones, pero yo, por la parte que me toca, en el siglo XXI soy uno de los mas firmes defensores de la integridad del ojete propio, no así del ajeno que, siendo de chavala y estando en condiciones, toda vez que medie consentimiento por ambas partes litigantes, no veo la necesidad de hacer santuario del mismo.
– Faraón.- Es una bella manera de entender la filosofía del sexo anal heterosexual, le voy a decir al jefe de obra que lo cincele con bellos jeroglíficos en algún monolito, si no te importa.
– Kaskete.- A mi si me das un porcentaje notable de los beneficios estoy dispuesto a venderte mi filosofía barata, ten en cuenta que yo, sea el siglo en el que sea, soy un mercenario de las letras.
– Faraón.- ¿Qué te parece si, como pago, te presento a alguna de nuestras chicas de compañía? Están recién llegadas pilotando ellas mismas sus aeroplanos desde los 87 puntos cardinales del orbe.
– Kaskete.- De eso nada, a mi dámelo en lingotes de oro… ¡aquí en la mano los quiero ver!, porque la metesacacionalidad, siendo muy placentera y deleitosa, es sumamente efímera y si yo el día de mañana me quiero comprar un BMW… ¿Acaso haber echado un palo con unas cuantas frescas me va a solucionar el pago de las cuotas mensuales?
– Faraón.- Supongo que no.
– Kaskete.- Tú lo supones y yo te lo certifico; el dinero contante y sonante y aquí paz… ¡y después gloria!
– Faraón.- ¿Lo quieres en un saco?
– Kaskete.- Si eres tan amable… y por favor, que sean lingotes no consecutivos y sin cincelar.
– Faraón.- ¿Entonces no quieres echar un clavileño?
– Kaskete.- Cuidao, no me malinterpretes, que si en un momento dado me dices: “Oye Kaskete, mira que te voy a presentar a una egipcia que tiene unas tetas como tu cabeza, la cual transigirá de buena gana para con la realización de todo tipo de proposiciones de carácter lúbrico, porque en su corazón esta grabado a fuego y oro el estar todo el día dale que te pego al alivio…”, pues hombre, mi esmerada educación centroeuropea me impediría despreciar tal cosa, no se si me entiendes lo que te quiero decir…
– Faraón.- Perfectamente. Ten en cuenta que soy un hombre bragado y de mundo… ¿no ves que hice la mili en Ceuta?
– Kaskete.- ¿En la legión?
– Faraón.- Si, pero antes de que incorporaran como parte del contingente al mono y a la cabra.
– Kaskete.- Pues aquí donde me ves yo también tengo un pasado muy marcial, combatí en los tercios de Flandes, de ahí que constantemente aluda a lo de la pica, aunque en mi caso la cosa adquiera otra significancia.
– Faraón.- A todo esto… ¿Tu no venías a interesarte sobre la arquitectura piramidal?
– Kaskete.- Si, y sobre las empresas piramidales… ¿para que te crees que quiero los lingotes?

(Continuará… )

Pirámides (Tercera Parte)

Encontrar al Faraón fue bastante fácil ya que, como todo buen alto mandatario equiparado a divinidad que se precie, estaba rascándose los cojones al pie de un alcornoque escuchando un disco de Dyango en su walkman (tener en cuenta que de esto que os estoy contando hace mas de 25 siglos, y si aun se usaban pilas de petaca… ¡como no iba a usarse walkman!). 

Cuando vio que me aproximaba, levantó la mano hacia mi en gesto de saludo, diciéndome de viva voz que me acercara donde él estaba reposando alegremente; me acerqué cauteloso y con sigilo, no por miedo a su guardia pretoriana armada hasta los dientes sino porque cerca de los alcornocales suele haber mucho avispero, y uno de los miedos que mas atemorizan a un cronista de lo cotidiano es que una avispa le pique en el nabo. Una vez en compañía del Faraón, esto fue lo que hablamos:

– Faraón.- ¡Buenas tardes, rey moro! ¿Cómo está lo mas bonito que ha parío madre?
– Kaskete.- Disculpe eminencia, pero a que viene este trato tan cercano… ¿Nos conocemos de algo?
– Faraón.- No, pero como si nos conociéramos; tu vienes del futuro… ¿verdad?
– Kaskete.- ¡Pero coooooño! ¿Como lo ha sabido?
– Faraón.- Han sido varios los motivos que me han conducido concluir tal cosa: primero, que vistes muy al gusto del siglo XXI, con pantalón de espiguilla, camisetilla interior con la sobaquera al aire y americana de lino con coderas cosidas; segundo, que llevas bajo el brazo el “Lecturas” de esta semana en el que sale la Duquesa de Alba saliendo del callista; y tercero, que llevas puesta en la solapa, como si de un clavel se tratara, una chapa del 15M y tu pin de oro y brillantes del Real Madrid, de cuando se conmemoró el centenario.
– Kaskete.- Que observador es usted, señoría.
– Faraón.- Pero hombre, tutéame que hay confianza, y no es que yo sea mas observador que los demás, es que esta semana eres el tercero que me viene del futuro como la de la lejía, solo que en lugar de a traerme un producto con el que dejar mis calzoncillos sin mácula alguna, vienes, Dios mediante, a entrevistarme… ¿no es así?
– Kaskete.- Así es. No me extraña que hayas llegado, y perdóname la broma, a la cúspide de la pirámide por méritos propios, sabes más que el asesor de imagen de Rosa Diez, que ha hecho que parezca una sesentona indefensa teniendo mas años que el gallo que le cantó a San Pedro.
– Faraón.- Puede que sepa más que su asesor de imagen, pero tengo menos luces que su director de campaña, ¡que ya es decir!
– Kaskete.- Es que no puede uno tenerlo todo en la vida, que mas quieres Baldomero, si eres guapo… ¡y con dinero!
– Faraón.- Imagino que vienes a informarte sobre el alicatao de los váteres de las Pirámides… ¿no?
– Kaskete.- Sobre toda la construcción de las mismas en general.
– Faraón.- Da alegría que la juventud viaje decenas de siglos atrás en el tiempo para interesarse por las cosas bonitas y nuestras, se nota a la legua que tienes mucha vida interior.
– Kaskete.- Si, soy como aquel niño prodigio marica que salía en el programa de Sardá dando lecciones del antiguo egipto, solo que afortunadamente mi virilidad no ha estado nunca en entredicho.
– Faraón.- Pues en los tiempos que corren eso es un valor en alza.

(Continuará… )

Pirámides (Segunda Parte)

Y resulta curioso que la gente tienda a pensar que los viajes espacio-temporales son de muy compleja realización, sobre todo porque son una de esas sencillas cosas que fácilmente pueden llevarse a cabo tras el relax y la distensión que produce haber puesto una pica en Flandes, ya que es el momento mas idóneo para tales menesteres puesto que el ser humano o humanoide tiene todos los átomos despendolaos (el nabo también pero en menor medida) y para desmaterializarse no hay momento mas propicio a lo largo del día. Esto que con júbilo y regocijo os cuento es tan cierto, que se han dado casos de prostitutas que tras acabar una dura jornada de trabajo en un roñoso club de carretera, no han tenido ni que coger el metro para volver a casa.

En mi caso, soy mas partidario de utilizar la clásica (pero no por ello menos eficaz) máquina del tiempo, básicamente porque todos mis procederes son altamente decimonónicos y me entusiasma llevar a cabo mis mandangas a la antigua usanza. Por ejemplo, siempre que uso mi acelerador de partículas me echo un mentolado dentro del túnel de aceleración, porque aunque hace mucho tiempo que no dejan fumar palitroques en el lugar de trabajo, así me lo enseñaron a mi en la Universidad de Massachussets… ¡y con dos cojones voy y lo hago!

Pero no nos desviemos, la cuestión es que le di unos repasos a mi máquina del tiempo porque se me había quedado notablemente abollada después del último viaje (la utilicé para llevar a un amiguete a varear olivos y no tuve la precaución de aparcarla en una pinada en lugar de en un olivar), y con la máquina aderezada, bien compuesta y arreglada, muy aceitada, poco avinagrada y con mano de loco meneada, marqué en el panel de mandos la fecha hacia donde quería viajar, eché medio deposito de sin plomo (para no contaminar el continuo espacio-tiempo que bastante mierda tiene ya de por sí), me até los cordones de las zapatillas como Dios manda, ya que un fallo de cálculo en este sentido puede resultar fatal (si te los atas mal, puedes pisártelos al salir de la máquina, tropezar, caer y quedarte sin dientes) y puse rumbo hacia lo desconocido.

Una vez en Egipto lo que mas me sorprendió fue ver que sus habitantes no caminaban de lao como las Bangles, aunque la mayoría si que tenían cuerpo de persona y cabeza de animal, por lo que revisé bien la ruta de viaje por si me había confundido de dimensión paralela y estaba en Míchigan (allí hay mucho híbrido), y tras comprobar que las coordenadas espacio-temporales eran correctas, busqué una tasca para cerciorarme si era cierto lo de que los egipcios inventaron la cerveza.

Mis indagaciones me llevaron a concluir que esto era falso porque el camarero que me atendió me dijo que lo que ellos habían inventado eran los cubalibres de ron blanco con seven-up, y como yo eso no me lo bebería ni aunque me sacaran la piel a tiras, le dije que me pusiera un chupito de bourbon, me lo bebí del trago, y salí corriendo como alma que lleva el demonio a ver al faraón, para realizar el trabajo que tenía pendiente.

(Continuará… )

Pirámides (Primera Parte)

El ser humano no solo ignora las medidas exactas (al milímetro) de las tetas de Scarlett Johansson, también desconoce si hace utilización de esas turgencias en labores de carácter lúbrico y, sobre todo, si se da buena maña en este tipo de lances. Y es que los misterios para los que el hombre no tiene respuesta, son muchos y de muy diversa índole.

Por eso, en mi encomiable afán de manteneros plena y constantemente informados y que, de ese modo, nadie pueda venirme con desagradables reproches ni con patadas a traición en la entrepierna (a la altura de los cojones), quejándose de que el caudal del información novedosa que vierto en este ventanuco de aire fresco que os brindo a todos y que es mi Blog, es demasiado pequeño e insignificante, he decidido ir un paso mas allá en lo tocante a crónica periodística de altura resolviendo un misterio de ancestral raigambre, para que todos quedéis mas que satisfechos y a mi no se me pueda tachar de ser como Pedro Jota (por la falta de ética periodística) o como Manolo el del Bombo (por las hechuras).

Y como para ese tipo de periodismo rancio y sin fundamento ya están los anteriormente citados, en un alarde de valentía y originalidad, recientemente me propuse resolver para vosotras, mis amadas lectoras, el misterio mas grande de todos los tiempos, ese tan enigmático que tiene a todos los arquitectos de España, Portugal y Toledo (Ohio), sin dormir a pierna suelta desde hace siglos: el de las Pirámides de Egipto.

Otro en mi lugar (para dar solución a este misterio como es debido), habría echado mano de un pico y de una pala y se habría plantado en Egipto para ver si excavando en las entrañas de esa baldía tierra, daba con algún cofre secreto que le indicara como resolver el misterio. Yo, que tengo mas tiros pegaos que la escopetilla de Charlton Heston, decidí optar por otro método de investigación, fundamentalmente por 2 motivos:

1.- Que coger un pico y una pala en muchas culturas se considera una ofensa a Dios. No se si son muchos los pueblos que consideran un agravio tal actitud, pero no seré yo el que despierte la cólera de los dioses haciendo trabajos penosos y de gran esfuerzo físico.

2.- Que hace algunos años le hice una promesa al Cristo de la Agonía, consistente en que todos los trabajos que realizara para ganarme el pan hasta que hubiera concluido el Camino de Santiago, serían de carácter intelectual y liviano; y como el Camino de Santiago no solo no lo he empezado, sino que no tengo la mas mínima intención de hacerlo, mal está engañar al Cristo en una cosa (lo del camino), pero hacerlo en dos (lo de trabajar duramente) ya seria de todo punto inadmisible.

Por eso, el método que escogí para resolver este enigma tan enigmatizado, que siempre va en coche y siempre va mojado, fue el de viajar atrás en el tiempo, y preguntarle directamente al Faraón y a su Encargado de Obra o Capataz, cómo se había llevado a cabo la construcción de tan monumentales pirámides…

(Continuará… )

 

New Girl

Que jodíos los muchachos de Hollywood, ¡no paran los desgraciaos! Están todo el día dale que te pego a vueltas con sus maravillosas ocurrencias, que si a ver si hacemos un docudrama sobre un pene cantarín que quiere conquistar Broadway a golpe de claqué poniéndose un zapatito de charol en cada huevo… que si no hay cojones a poner en marcha una serie que cante las tribulaciones, venturas y desventuras de un Catedrático de Humanidades cuyo dicotómico padecer existencial reside en que, debido a que de lo suyo no hay trabajo, tiene que entrar de peón de albañil en una obra y no acaba de decidirse entre especializarse como ferralla o finalmente decantarse por ser yesaire.

En fin, que como veis los cráneos privilegiados de los guionistas y productores no paran de maquinar sublimes y finas excentricidades con las que entretener a mayores y pequeños.

Pero no me extenderé mas en el maravilloso mundo de los entresijos del Show Bussines porque imagino, mis queridas Antonias, que arderéis en deseos de saber cual va a ser la serie sobre la que, con tan buen tino como siempre, voy a escribir este mes; así que no daré mas rodeos y sin mas menopausias iré al mondongo de la cuestión descubriéndoos que este mes escribiré sobre: “New Girl“.

En principio no hay mucho que decir sobre “New Girl“, es una comedia ligera de gente (a mi entender) guapa, pero sorprende porque empiezas a verla sin muchas expectativas, cuantos más capítulos ves, mas te gusta, sin saber como ni por qué cuando quieres darte cuenta estás diciendo… ¡que pedazo de serie!

Y es que acostumbrados a grandes producciones (con mas presupuesto que talento), grandes actores (que hacen una serie y no llegan ni a renovar una segunda temporada) y grandes bodrios (aquí meteré mi media estocada pescuecera de rigor haciendo mención a la sobrevalorada y despreciable American Horror Story), se agradece que haya series como “New Girl” que, sin darse importancia ni autoadjudicarse estúpidos aires de grandeza, conquistan al personal mas macizo (mi caso es el mejor ejemplo de ello), con guiones originales y personajes marcadamente extravagantes pero no por ello menos creíbles.

Sinceramente, no sabría ponerle una pega a “New Girl“, pero si dependiera la integridad de mis conguitos de que dijera algo que no acaba de convencerme, diría que es el hecho de que hay ciertos momentos en la serie en que los diálogos son tan extraordinariamente fluidos y originales, las comparaciones tan precisas y los chistes tan certeros, que dices: “¡Coño!, con esto pasa como con la protagonista de “Juno“, que nadie se cree que una cría de 15 años tenga esas pedazo de ocurrencias”, pero también es verdad, que yo personalmente tengo la sensación de que los guionistas de “New Girl” tienen el mismo buen culo y las mismas exuberantes tetas queDiablo Cody, e imagino que algo influirá en su trabajo ese detalle.

¿Recomiendo esta serie? Por supuesto que si, encarecidamente… ¿lo hago porque es fenomenal? No, la recomiendo porque me sale del pitorrín y creo que después de tantos meses escribiendo en esta inmarcesible publicación que es “Antonia Magazine“, ya deberíais tener fiega en mi y en mi buen criterio, amigas; y no porque mis hercúleos pectorales cincelados a golpe de gimnasio sean suficiente argumento y acicate como para convenceros (que también), sino porque tengo un buen corazón y no me llevo ná a la boca por deciros que esta serie es buena, y que conste que si no me llevo nada a la boca… ¡es porque no queréis, bandidas!

http://www.antoniamag.com/series/new-girl

Draculadas Modernas


Europa, que es la tierra de las flores de la luz y del amor, Europa, donde sus mujeres todas tienen de las rosas el color, atesora (crisis aparte)
una serie de problemáticas que arrastra desde tiempos inmemoriales (mas o menos desde que reinaban los paleontólogos allá por el siglo 3 antes de Paco).

Uno de esos problemas tan acuciantes es el de la sobreregulación. Para todo hay una normativa, y el hecho de legislar sobre una materia cada 15 segundos, al final acaba provocando que se produzcan ciertas injusticias como, por ejemplo, cuando el Ayuntamiento de Alpedrete se enteró de que Boris Izaguirre tenía lombrices en el culo, y de inmediato prohibió que cualquiera (persona, animal o catedrático de Física Cuántica), arrastrara el ojete por el suelo para evitar los picores, ya que la casa consistorial alpedreteña afirmaba que hacer surcos en el pavimento era patrimonio exclusivo de tractores y de araos.

El caso es que la semana pasada mis amados paisanos de tierras draculenses (y digo paisanos puesto que, después de haber estado en Rumanía mas de 10 veces en los ultimos años, me han otorgado el titulo de hijo predilecto y una ristra de ajos como galardón que lo certifica), fueron protagonistas del siguiente titular: “Rumanía prohíbe por ley poner a los hijos nombres como ‘Paracetamol’ o ‘Culo’”.

Y es que parece ser que con la entrada en vigor del nuevo Código Civil, nombres como ‘Bombero’ o ‘Presidente’ no podrán ser utilizados como nombres propios en mi Bucarest del alma y alrededores.

Y digo yo… ¿Quiénes somos nosotros para señalar como debe llamarse nadie? Y es que si el nombre se utiliza desde el cariño, y la criatura lo acoge con agrado y regocijo… ¿por qué no permitirlo? Porque señores, puedo entender que se prohíba llamar a alguien bombero, ya que si no va acompañado del preceptivo torero es un nombre cojo… ¿pero Culo por qué no? ¿Acaso los culos no son de Dios? ¿Es que un culo no se ruboriza si le das unas lúbricas azotainas? ¿No llora si lee un folletín romanticoso de Corín Tellado a la luz de un candil? ¿Es que por ventura no hay culos por los que uno vendería su alma al diablo sin pensarlo 2 veces para según que menesteres? ¿Acaso los culos no sienten y padecen como los demás? ¿Es que no respiran como cualquiera de nosotros? (Vale, puede que quizá sean mas de expirar… ¡pero para el caso es lo mismo!).

No señores… ¡respetemos a los culos!, porque todos tenemos uno (aunque algunos ocupan el espacio de dos) y tienen tanto derecho a que no se vulneren sus garantías constitucionales como un nabo duro o una almeja a la marinera (bien depilada se sobreentiende).

Amigos, no entremos en la dinámica de prohibir por prohibir, ni de restar derechos fundamentales en nombre de ideologías en las que ya nadie cree, porque con los buenos culos que hay por tierras rumanas, el hecho de que esta prohibición entre en vigor supondrá que los romanís tendrán que renunciar a parte de sus señas de identidad; y si seguimos así… ¿qué será lo próximo? ¿Limarle los colmillos al Conde Drácula como en una capea de medio pelo? 

Visto que la promulgación de esta ley es inminente, el único consuelo que me queda, es que a propósito de las tetas no se ha comentado nada, y eso, quieras que no, siempre alegra el corazón.

 

¿Tintín o Pepito?

Hay momentos en la vida en los que uno agradece que determinadas cosas permanezcan en secreto custodiadas por un reducido grupo de privilegiados guardianes y que, de ese modo, tenebrosos misterios de toda índole no trasciendan haciéndose públicos. Y es que las cosas como son, hay asuntos que el común de los mortales no están preparados para asumir y que si alguna vez llegaran a ver la luz, provocarían tal impacto y desazón que la muchedumbre enfervorecida se echaría a la calle para buscar a los responsables, lincharlos, emplumarlos, brearlos y, después, con toda la tranquilidad del mundo, dedicarse al latrocinio y al pillaje aprovechando la confusión del caos reinante.

Porque amigos… ¿cómo reaccionaríais vosotros si os contaran que Paula Vázquez es un ciborg y, por lo tanto, jamás podréis chuparle los melocotoncetes sin que os de un calambrazo de padre y muy señor mío? ¿Qué pensaríais si os enterarais de que los cojones de Mahoma no son de goma sino de un material poco conocido que responde al nombre de Helio 3? ¿Qué cara se os quedaría si, por ventura, descubrierais que lo de que la Tía Tomata era un cerda no obedecía a la realidad, que su limpieza no tenía mácula y que empezó a correrse el rumor de que una vez tiro las bragas al aire y se quedaron pegadas cuando anunció en público su intención de formar un partido político para presentarse a elecciones generales? ¡como Mario Conde!

Señores, a veces es mejor permanecer en la ignorancia porque el ser humano no está preparado para conocer este tipo de cuestiones. Cuestiones como la de la noticia de la que tuve conocimiento recientemente, que nos fue ocultada durante décadas y que afirma lo siguiente: “Tintín estuvo a punto de llamarse ‘Pepito’”.

Se que ahora mismo son muchísimas las preguntas que se os agolpan dentro del caparazón y para las que necesitáis una respuesta, así que para ir quitándonos cosas de encima os diré que el Pepito al que se hace referencia en el titular no es de crema, sino de ternera. También quiero puntualizar que aquí no se hace referencia a “Pepito de los Palotes”, fundamentalmente porque el de los palotes es Perico, pero no el del bestseller a modo de psicothriller titulado “Fray Perico y su borrico”, sino otro que no tiene absolutamente nada que ver.

Si amigos, las avanzadas mentes de la época sopesaron durante un momento (el que viene inmediatamente después de que haga efecto un chute de ese diablo vestido de ángel que es la heroína), que en España Tintín no debería llamarse así, sino Pepito; y no les reprocho nada, el nombre es precioso, yo mismo tuve de pequeño una lagartija de chepa plateada a la que bauticé de ese modo, por lo que no soy sospechoso de que se me acuse de afirmar que es un nombre pensado una noche de tempestad cuando, el fruto de la estulticia hace aparición a modo de inspiración literaria.

No se que opinara la gente sobre que Tintín se hubiera llamado así, solo se que si no llega a ser porque Pepito Grillo no quería competencia alguna en lo tocante a nombres, tiró de algunos hilos e hizo unas llamadas a las altas esferas (Pepito Grillo era muy del Tercer Reich), quien sabe si ahora Tintín se llamaría de ese modo, y el Capitan Haddock y Milú, Juanito y Jorgito… ¡como los sobrinos del Tio Gilito!

Pero eso es algo que nunca sabremos…