Pirámides (Tercera Parte)

Encontrar al Faraón fue bastante fácil ya que, como todo buen alto mandatario equiparado a divinidad que se precie, estaba rascándose los cojones al pie de un alcornoque escuchando un disco de Dyango en su walkman (tener en cuenta que de esto que os estoy contando hace mas de 25 siglos, y si aun se usaban pilas de petaca… ¡como no iba a usarse walkman!). 

Cuando vio que me aproximaba, levantó la mano hacia mi en gesto de saludo, diciéndome de viva voz que me acercara donde él estaba reposando alegremente; me acerqué cauteloso y con sigilo, no por miedo a su guardia pretoriana armada hasta los dientes sino porque cerca de los alcornocales suele haber mucho avispero, y uno de los miedos que mas atemorizan a un cronista de lo cotidiano es que una avispa le pique en el nabo. Una vez en compañía del Faraón, esto fue lo que hablamos:

– Faraón.- ¡Buenas tardes, rey moro! ¿Cómo está lo mas bonito que ha parío madre?
– Kaskete.- Disculpe eminencia, pero a que viene este trato tan cercano… ¿Nos conocemos de algo?
– Faraón.- No, pero como si nos conociéramos; tu vienes del futuro… ¿verdad?
– Kaskete.- ¡Pero coooooño! ¿Como lo ha sabido?
– Faraón.- Han sido varios los motivos que me han conducido concluir tal cosa: primero, que vistes muy al gusto del siglo XXI, con pantalón de espiguilla, camisetilla interior con la sobaquera al aire y americana de lino con coderas cosidas; segundo, que llevas bajo el brazo el “Lecturas” de esta semana en el que sale la Duquesa de Alba saliendo del callista; y tercero, que llevas puesta en la solapa, como si de un clavel se tratara, una chapa del 15M y tu pin de oro y brillantes del Real Madrid, de cuando se conmemoró el centenario.
– Kaskete.- Que observador es usted, señoría.
– Faraón.- Pero hombre, tutéame que hay confianza, y no es que yo sea mas observador que los demás, es que esta semana eres el tercero que me viene del futuro como la de la lejía, solo que en lugar de a traerme un producto con el que dejar mis calzoncillos sin mácula alguna, vienes, Dios mediante, a entrevistarme… ¿no es así?
– Kaskete.- Así es. No me extraña que hayas llegado, y perdóname la broma, a la cúspide de la pirámide por méritos propios, sabes más que el asesor de imagen de Rosa Diez, que ha hecho que parezca una sesentona indefensa teniendo mas años que el gallo que le cantó a San Pedro.
– Faraón.- Puede que sepa más que su asesor de imagen, pero tengo menos luces que su director de campaña, ¡que ya es decir!
– Kaskete.- Es que no puede uno tenerlo todo en la vida, que mas quieres Baldomero, si eres guapo… ¡y con dinero!
– Faraón.- Imagino que vienes a informarte sobre el alicatao de los váteres de las Pirámides… ¿no?
– Kaskete.- Sobre toda la construcción de las mismas en general.
– Faraón.- Da alegría que la juventud viaje decenas de siglos atrás en el tiempo para interesarse por las cosas bonitas y nuestras, se nota a la legua que tienes mucha vida interior.
– Kaskete.- Si, soy como aquel niño prodigio marica que salía en el programa de Sardá dando lecciones del antiguo egipto, solo que afortunadamente mi virilidad no ha estado nunca en entredicho.
– Faraón.- Pues en los tiempos que corren eso es un valor en alza.

(Continuará… )

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