Arrow

¿No os ha ocurrido nunca que, por circunstancias de la vida, una Playmate con unas tetas (y permítaseme la expresión) como dos botellas de Larios, aprovechando que su anciano marido está de viaje de negocios, os ha invitado a Arrow 1su lujosa habitación del Waldorf Astoria a cenar y, justo en el momento de mayor fragor telúrico del acto sexual, aparece el marido, y tenéis que huir medio en pelotas por el ascensor de servicio, con tan mala suerte de que en ese momento está bajando una vieja y, la muy desgraciada, aprovechando el momento de guardia baja, os da un simposio de tres cuartos de hora sobre Series de Verano? Imagino que si, a mi desde luego me pasa constantemente, y es precisamente por eso por lo que se a la perfección de lo que hablo, queridas Antonias.

Una serie de verano es esa que ha comprado un ejecutivo de la cadena de turno en un momento de iluminación (también se llama que se te caliente el hocico estando de copas) y, no habiendo sabido cuando ponerla, se aprovecha esa ligereza de criterios con la que se configura la parrilla televisiva en verano, para meterla de clavo en 2 meses (se han dado casos incluso de hasta 3 y 4 capítulos por día).

Ejemplos de este tipo de series son: “Jericho” (pasó con mas pena que gloria), “Grimm” (en posteriores entregas escribiré sobre ella), “Alphas” (novedosísima serie sobre jóvenes con poderes, algo nunca visto…) o la que hoy, adoradas mías, os traigo a colación: “Arrow”.

Empezaré diciendo que una serie por el hecho de ser de verano, no tiene necesariamente que ser mala, es simplemente que la cadena no ha apostado por ella, ya sea por falta de promoción, por carecer la misma de actores célebres, o por vaya usted a saber que motivos; en ese sentido, tal actitud me recuerda mucho a cuando Tamara Seisdedos sacó su disco de debut, que la discográfica apostó mas por el ladrillo que llevaba su anciana madre en el bolso que por ella, aduciendo que la pegada era notablemente mayor en el caso del ladrillo, que en el del LP.

Pero dejemos de lado ejemplos de décadas pasadas y centrémonos Arrow 2en “Arrow”. Se le podrán poner muchas pegas a la serie, pero jamás que el titulo no da lo que promete (para los esperantoparlantes diré que Arrow en inglés significa flecha).

La historia versa sobre un apuesto mozo, garrido, bien plantao, de firmes cuartos traseros y perfil chulesco, de abdominal pétreo, sátiro como pocos, de familia mas que acaudalada y limpio como una patena (me recuerda tanto a mi…), que un día, durante un viaje de placer en un barco, naufraga, y pasa 5 años en un islote, sufriendo calamidades hasta que es rescatado por unos pescadores.

Se que muchos os estaréis preguntando, bien, por lo que has dicho, cuando vivía en la civilización era un hombre de posibles, ¿pero cómo andaba de efectivo tras el naufragio?,pues como supondréis, tenía menos dinero… ¡que el que se perdió en la isla!; y una vez hecho el ineludible chiste malo, continuemos.

Tras regresar de la isla con una libretita repleta de nombres de los más pérfidos malhechores de su ciudad que, a modo de relicario, le regaló su padre poco antes de morir en el naufragio, se convierte en un justiciero que, arco en mano, hace el bien en su “Starling City” natal; ¿qué por qué lo del arco?, creo que es evidente, pues porque más vale arco en mano… ¡que ciento volando!, por eso y porque en la isla había un chino con los ojos muy entornaos que le enseñó a sobrevivir, a usar las flechas y a guisar el pollo Kung Pao a la vizcaína (en España lo llamamos pollo a la Pantoja), que tanto gusta por aquellos parajes.

Por lo demás, pues eso, una serie de malos muy malos y buenos muy buenos, de Arrow 3chavalas de toma pan y moja y misterios muy misteriosos; una serie que a pesar de lo poco novedosa y lo predecible que es por momentos, es francamente entretenida.

¿Pegas? Pues hombre, que una serie de este tipo, de 40 minutos por episodio y 23 episodios por temporada, hay ratejos en los que se hace eterna, por lo que sueles encontrarte capítulos de relleno completamente prescindibles para la trama global. Pero oye, seré sincero, prefiero un millón de veces eso a que me peguen unas ladillas, si es que (Dios no lo quiera) algún día me veo en la encrucijada de elegir entre una de las dos opciones. Que espero que no.

http://www.antoniamag.com/series-y-tv/contenidos/series/arrow

Correspondencia Epistolar

Muchas son las cosas que pueden alegrar el corazón de un niño (como que le Admiradoraexoneren de por vida de varear alcornoques por mandato divino), pero si algo nos gusta a los adolescentes es que la gente se interese por nuestro devenir existencial, nuestras andanzas caballerescas y, en definitiva, el buen oficio literario del que hacemos constante gala y gracias al cual las fans nos envían cordiales misivas en las que ensalzan nuestra figura y se interesan por nuestra persona en general y las cuitas que nos afligen, en particular.

Por eso quiero compartir con todos vosotros, queridos amigos, un mail que me envió recientemente a mi correo personal una admiradora y que decía así:

Hola Estimados,

Estoy Monice Sanko, niña de 24yrs. He leído su perfil, y lo encuentro realmente interesante. Es por eso que estoy en contacto con usted para que podamos llegar a conocernos mejor para las relaciones personales, además de que tengo un número especial para discutir con usted en un tono muy serio, pls me entran en escribir sobre este; Esperanza de oír de usted pronto. Voy a enviar mis fotos a usted y también se explica más acerca de mi mismo cuando me responda. Todo lo que necesita es la comprensión y el interés para obtener más información acerca de mi .. Tenga cuidado mientras espero por su respuesta,

Monice tuyo.

Evidentemente fui veloz cual gacela en mi respuesta, y esto fue lo que contesté:

Querida Monice:

En primer lugar quiero agradecer que te hayas fijado tanto en mi gallardo Relaciones Personalesporte como en mis buenos modos literarios, eso si, me gustaría apostillar, sin ánimo alguno de picajosidad, que con 24 añazos, ya vas teniendo mas de mujer, que de “niña”.

Ni que decir tiene que como caballero de adarga antigua que soy, estoy dispuesto a discutir en “un tono muy serio” lo que sea menester, siempre y cuando alternemos dicha seriedad con momentos mas distendidos para alejarnos de formalismos y tiranteces y que nuestro parlamento pueda asemejarse mas al de Los Payasos de la Tele que a la homilía de un velatorio, pues estas épocas son mas de adorar al redentor, que de velar cadáveres en una cuneta.

Me alegra que me señales eso de que tienes “un número especial” y que no sea el 112, porque sinceramente, cuanto menos tengamos que recurrir al SAMUR o a los Municipales… ¡mejor que mejor!

En cuanto a esa mención a la “Esperanza de oír de usted pronto”, que puedo decir, me emociona sobre manera que mi aflautada voz te sea tan grata, no en vano es la cualidad que mas valoran mis admiradoras desde que me dedico al “Bel Canto“.

Agradezco infinitamente esas fotos que dices me vas a enviar y que confió sean en paños menores, que es lo que está de moda. También estoy contigo en que lo que necesito “es la comprensión y el interés para obtener más Numero Especialinformación”, porque igual que la paciencia es la madre de la ciencia, la comprensión es la prima-hermana de la presión, y cuanto mas isóbaras se apliquen a este tipo de asuntos, mas posibilidades habrá de que la cosa acabe como el Rosario de la Aurora que, en definitiva, es lo que gusta entre nosotros los jóvenes.

Sin mas me despido con un caluroso abrazo deseándote que tengas tú el mismo cuidado que me sugieres a mi que tenga mientras aguardamos mutuas respuestas, y es que en los tiempos que corren hay que andarse con mil ojos… ¿no crees, querida?

Atentamente:

Iván de Casquete y Molina.”

House Of Cards

Tanto en el maravilloso mundo de los deshollinadores en general, como en el de los mozos escobilleros en particular, solo hay una cosa de la House of Cards 1que, indubitablemente, podemos tener certeza año tras año; me refiero al incontrovertible hecho de que una vez que llega el verano, automáticamente llega la fruta, y puesto que el verano ya ha llegado, creo que en un ejercicio de responsabilidad institucional, deberíamos no entrar a valorar qué es lo que es o no es el que no se agache, porque de ese particular ya hay suficiente doctrina filosófica que ha tratado el asunto en profundidad, sin tapujos, ni paños calientes, vaya… ¡como es debido!

Pero lo que sí deberíamos hacer, y para eso estoy yo aquí con el gracejo y donaire que me caracteriza, es ponernos manos a la obra con la crítica de series de televisión que, con británica a la par que flemática puntualidad, os ofrezco a modo de sincero presente mes tras mes, mis queridas Antonias.

Para escribir sobre la serie de este mes antes tengo que hablaros de “Netflix“. “Netflix“, por si todavía queda algún alma cándida y pura que viva aislada en su pequeña atalaya y no sepa de que va la vaina, es una plataforma que ofrece contenidos audiovisulaes en Internet  por streaming (series y películas básicamente) a cambio de una suscripción mensual que varía en función del tipo de paquete contratado, vamos, para entendernos, “Netflix” es a las películas y las series, lo que “Spotify” a la música.

Y os estaréis preguntando… ¿Por qué tanto interés en ilustrarnos sobre una House Of Cards 2plataforma de este tipo? ¿Es que acaso el bueno de Casquete se lleva alguna suculenta tajada por tan amable publicidad? Pues no, señoritas, es solo que este mes voy a hablaros de “House Of Cards“, la primera serie de producción propia de “Netflix” que, como son mas listos que los ratones coloraos, han dicho… ¿por qué cojones vamos a estar comprando series a Showtime, la NBC, la FOX o la UGT (rama de ferrallistas), si podemos hacerlas nosotros mismos y llevárnoslo muerto? Y así ha sido.

House Of Cards” trata sobre la vida, milagros y funcionamiento interno de la Casa Blanca y el Congreso de los Estados Unidos de América, desde el punto de vista de los mamoneos, las puñaladas traperas, los pactos políticos antinatura, y ese largo etcétera que adereza con tanta sabrosura la política de alto nivel. Y alguno pensará… ¿otra vez “El Ala Oeste de la Casa Blanca“? No, amiguitos, “House Of Cards” es mas cruda, mas oscura y con una aureola de férreo cinismo que seguro hará las delicias de los mas exigentes de las Calles Génova o Ferraz.

La idea de la serie de por sí ya debería pareceros que tiene suficiente tirón, pero como se que vuestro nivel de exigencia es incluso superior que el de Alberto Chicote por los flamenquines que acompañan el botellín de media mañana, por si eso fuero poco, los muchachos de Netflix han puesto a House Of Cards 3vuestra disposición como protagonistas de la serie a Kevin Spacey, Robin Wright y Kate Mara, y como director de la misma a David Fincher… ¡ahí es ná! ¡canelita en rama!

Se que muchos me van a preguntar que qué tal anda la serie de tetas y culos, y he de decir que oye, para ser un drama de tema político, que queréis que os diga, no esta mal de choteo, se ven culetes prietos, pechos turgentes y lo que seguro que os levanta la libido a cotas insospechadas, un señor mayor de color negro, que prepara costillas a la barbacoa y que sale en casi todos los capítulos, por insólito e innecesario que pueda parecer, pero en fin, Hollywood es así, y al que no le guste su funcionamiento… ¡que se le seque la hierbabuena! Pues eso, Dios bendiga a América y tal.

http://www.antoniamag.com/homepage/contenidos/series/house-of-cards

Rúbricas Burocratizantes (Tercera Parte)

– Kaskete.- Menos melodramas, encanto, que aquí todo el vilipendio esta cayendo sobre mis almibarados pectorales, mi adonisíaco torso y, por qué Agresividadno decirlo, mi apuesto semblante.
– Secretaria.- ¿Pero de que estas hablando? No ha habido en ningún momento denostación de mi persona hacia la tuya, mientes cual bellaco… ¡y ahora mismo te voy a partir la cara!
– Kaskete.- Agresividades no, muñeca… ¡que tú no sabes quien soy yo!
– Secretaria.- Desde luego que lo se… un pelafustán, un vainas… ¡un pamplinas!
– Kaskete.- Tesoro, como sigas expresándote en esos términos te van a llover ofertas de todo tipo para presentar un programa de Prime Time en Tele Cinco.
– Secretaria.- ¡Que tiemble Cantizano!
– Kaskete.- ¿Pero Cantizano no trabaja en Antena 3?
– Secretaria.- ¡Pues que se prepare Jorge Javier Vázquez! ¡Que le voy a chundar la pera!
– Kaskete.- Seguro que si le propones un “bisnes” en esos términos no te pone ni un remilgo, ya sabes que estos periodistas de la prensa rosa tienen todos querencia a ojete.
– Secretaria.- Me ha emocionado tanto este hipotético ascenso en mi carreraUn bisnes profesional, que te voy a dar ya tol papeleo, lo firmas y si quieres te piras con viento fresco, que supongo que tendrás muchos culos que tocar.
– Kaskete.- Si, y muchas tetas que lamer, pero por favor te lo pido, no me pongas mas trabas para dejar mi impronta plasmando caligráficamente un garabato en papel, porque cada vez que lo he intentado… ¡me has hecho un asco!
– Secretaria.- Es que la liturgia es la liturgia, hay que seguir los procedimientos al pie de la letra o esto será el acabose. La burocracia lo es todo y si no respetáramos al pie de la letra los procedimientos establecidos, sería como ir a cagar al campo… ¡y cagarse fuera!, y eso es algo que en los tiempos que corren con esta crisis que nos atenaza y estos vaivenes sinuosos de las economías de mercado, no nos podemos permitir.
– Kaskete.- Pues nada, ahí tienes firmadas las cosas de firmar, te dejo que sigas con tus cosas que tendrás mas clientes a los que dar la murga.
– Secretaria.- Pues no tengo mucho lío, pero si tenía intención de salir antes porque tengo hora en la peluquería para darme un plis.
– Kaskete.- ¿En que peluquería? ¿En la del marica? ¿Donde van los artistas? Secretaria 3Pues dile que vas de mi parte, que si entras por la puerta gritando… ¡San Antonio tiene tren pero no tiene tranvía!, te hacen un precio en todos los tratamientos.
– Secretaria.- ¿Me hacen un descuento?
– Kaskete.- No, te hacen un precio, lo que no se es si bueno o malo, tendrás que jugártela, pero no sufras, rezaré por ti una novena a Santa Clara que es la patrona de las que se dan las mechas y seguro que ella intercede en tu favor a la hora de pagar…
– Secretaria.- Eres todo un caballero.
– Kaskete.- Eso dicen en la COPE

Y de ese modo, mas al trote que al galope, me alejé de la Procuraduría de Mares, Puertos y Wiskerías, con copia de mis documentos firmados bajo un brazo, mi chartapacium de cuero repujado bajo el otro, y un mendrugo pan en la boca, pensando en los parabienes de la burocracia rubicracional y en esos granujas de Washington que la inventaron para hacer mas melifluos los trámites administrativos… ¡que Dios los bendiga!

Rúbricas Burocratizantes (Segunda Parte)

– Kaskete.- Dime reina mora, soy todo orejas… ¡te escucho con la avidez y el entusiasmo de un niñito recién destetao!
– Secretaria.- Menos pitorreo, guapito; que esto es muy serio, aquí hasAlcoholazo venido a rubricar unos documentos de vital importancia, así que menos guasa y al lío.
– Kaskete.- Cuanta solemnidad, procederé entonces sin mas dilación a dejar mi impronta en los referidos panfletuchos…
– Secretaria.- En ese caso siéntate y ponte cómodo… ¿puedo ofrecerte algo de beber?
– Kaskete.- Pues de buena gana me tomaría ahora mismo un Tom Collins fresquito, que dicen que abre el apetito y ya se va acercando la hora del aRmuerzo…
– Secretaria.- ¿Un Tom Collins a media mañana? Pero si eso lleva ginebra… ¡borracho!
– Kaskete.- Cojones, que no solo es alcoholazo puro; si, lleva ginebra, pero también zumo de limón, una pizquina de azúcar y un toque generoso de soda, vamos, un refrigerio ligerito y con sabrosura, que tampoco he pedido un sol y sombra…
– Secretaria.- ¡Nada! Eso no es de recibo, pero como te veo con ganas de cockteleo voy a ponerte un Shirley Temple, que es como tomarse una Buckler SIN, pero mas empalagoso, que aquí se viene a firmar… ¡no a inflarseN!
– Kaskete.- Pues mira, ponme lo que te salga del coño, pero para eso no preguntes y rápido… ¡vengan esos papeles! Que tengo muchas gestiones queCorbata realizar al margen de este ridículo trámite
– Secretaria.- ¿Los papeles? ¿No pensarás firmar vestido de esa guisa y con esos atavíos y aderezos?
– Kaskete.- ¡Pero si vengo como un pincel de traje y corbata! ¿Cuál es el problema?
– Secretaria.- Pues que aquí se viene a firmar de pantalón de espiguilla pa arriba… ¿O que te has pensado que es esto? ¿El coño de la Bernarda?
– Kaskete.- Si claro, y si te parece me pongo también un fular de tafetán color gris marengo y beige…
– Secretaria.- Habría sido lo suyo…
– Kaskete.- Y que me confundan con un julapón… ¡antes muerto! Anda, sácame los documentos antes de que me cague en tu manto…
– Secretaria.- Que malos modos… son hombres como usted los que dan mala fama al género masculino, permítame que le diga que usted lo que tiene… ¡es muy poquita educación!
– Kaskete.- Lo que tu quieras, pero dame los papeles ya que los voy a firmar con mi boligrafo del MOMA… ¡y aquí paz y después gloria!
– Secretaria.- ¡Eso si que no! Te he pasado muchas a lo largo de la mañana, pero lo que no voy a consentir es que firmes de cualquier manera con el Secretaria 2boligrafucho de un Museo de medio pelo…
– Kaskete.- ¿El MOMA un museo de medio pelo? ¡He oído lo inaudible!
– Secretaria.- Aun si fuera un boli del Metropólitan Museum of Art…
– Kaskete.- Si te parece mejor tengo también un bolígrafo de mis cojones… ¿con ese si te parece bien que firme?
– Secretaria.- ¡Grosero! ¡Sátiro! ¡A mi la Guardia Civil!

(Continuará… )

Rúbricas Burocratizantes (Primera Parte)

En mi sempiterno anhelo de arrojar algo de luz sobre vuestras sombrías existencias ilustrándoos intelectualmente por medio de ese afán tan Meretrizreiteradamente mío de ser apodíctico a la par que didáctico, aportaré hoy un dato del que probablemente aun no teníais conocimiento y que hace referencia al concepto de burocracia.

Hay un error comúnmente generalizado en lo que respecta a dicho concepto filosófico, y es que la gente cree que la burocracia la inventó Mahoma, cuando su origen es bastante posterior.

Fue el bueno de Solchaga el que la introdujo en la Administración General del Estado, allá por el año 30 antes de Fraga, cuando los Paleontólogos dominaban la tierra. Este término lo acuñó el exministro del PSOE justo después de volver de putas una noche de infausto recuerdo para él cuando, tras observar que le habían desplumado la cartera, dijo con lágrimas en el nabo: “Y a Dios pongo por testigo de que nunca jamás perderé de vista a una fulana por muy andrajosa que sea cuando me la esté aliviando, porque entre requiebros y lisonjas te envuelven en una bruma de densos conceptos matemáticos cuando te dicen… si quieres que a tu boda no vaya… ¡convídame la víspera por la mañana!, una actitud altamente burocratizante para una meretriz de medio pelo”.

Es cierto que muchos no han querido, no han podido o no han sabido Pepe Lechesapreciar del mismo modo que yo en estas declaraciones el origen de la burocracia, pero eso se debe a que es gente que no sabe leer entre líneas, su sensibilidad no esta a flor de piel, pasan por la vida como una maleta y es lógico que no vayan mas allá viendo lo que otros vemos porque, figuradamente o no… ¡ven menos que Pepe Leches!

Y no negaré que mi relación con la burocracia es de carácter íntimo y estrecho en la medida en que, tanto por motivos de trabajo como por cuestiones de placer, tengo que codearme a diario con ella.
Sin ir mas lejos hace un par de días tuve que acudir a una cita de la que de momento, por motivos contractuales, no puedo dar cuenta de cual era su finalidad, pero si diré que consistía en la firma de unos importantísimos documentos; fue entonces cuando la burocracia salió a rondarme, y esto fue lo que ocurrió:

– Kaskete.- Buenos días señorita, venía a firmar una documentación relativa a…
– Secretaria.- Menos prisas, rey moro, no te cameles que estoy en la hora del piscolabis… ¡y eso es sagrao!
– Kaskete.- Disculpa bella flor, es que en lo tocante a descansos retribuidos desconozco la liturgia, quizá porque soy un inocente e inexperto niñito de querubinesco rostro que ignora cuanto ve porque desconoce todo lo que le rodea, mas por falta de experiencia que por carencia de capacidades empíricas y cognitivas.
– Secretaria.- A mi no me quieras enredar por medio de complejas y densasSecretaria oratorias, porque te meto una patá en los cojones… ¡que te dejo doblao!
– Kaskete.- No era esa mi intención, jovencita. Lo que pasa es que tengo en casa un loro que habla como un teólogo, y quieras que no siempre termina uno parlamentando igual que sus mas allegados, es ley de vida.
– Secretaria.- Loro no se si tendrás, pero por tu forma de hablar mucho me temo que al alpiste si que le pegas… ¡y no precisamente al de canarios!
– Kaskete.- ¡Dígamelo con flores, señorita!
– Secretaria.- Lo que te voy a decir pero no con flores, va a ser lo siguiente… ¡maldito degenerado!

(Continuará…)

Pasos de Baile

Resulta francamente cómico cuando una Universidad que a sí misma seReal Academia de la Lengua cataloga de prestigio presenta como novedoso algún estudio que, por lo general, hace años que en la cátedra de Paparachismo Cuántico que dirijo en la mil veces laureada Universidad de Massachussetts ya habíamos demostrado empíricamente por diferentes métodos.
Cuando esto ocurre, suelo decir a mis pupilos que me parto los putos cojones de la risa (como recomienda la Real Academia de la lengua que se exprese tal situación), porque veo que algunos llegan con mucha ilusión (pero a toro pasado), a conclusiones que nosotros descartamos hace años por erróneas, y aun tienen la desfachatez de presentarlas como revolucionarias.

Pero entiendo que no todo el mundo puede estar a la vanguardia de la ciencia como mis doctorandos de Massachussetts que, por poner un ejemplo ilustrativo de lo que os digo, fueron los que inventaron el abrenueces para evitar que políticos (tanto del gobierno como de la oposición), tuvieran que andar cascando almendrucos con los carrillos del culo, no solo en los pasillos del congreso, sino también en las propias banquetas del hemiciclo.

Y fueron esos mismos estudiantes comandados por el firme puño de acero con el que dirijo tan notable cátedra, los que demostraron indubitablemente que fingir la Enfermedad de Whipple es al menos tan cardiosaludable como desayunar todo los días una tostada de pan Bimbo untada con ajo y aceite de oliva virgen.

BailandoPor eso me hizo gracia una noticia que leí el otro día y que decía así: “La ciencia estudia el secreto de los pasos de baile que gustan a las mujeres”. Fundamentalmente porque este tema en Massachussetts ya lo tenemos mas que trillado.

Y es que amigos, no nos llevemos a engaño, después de décadas de estudio sobre lo que a las mujeres entusiasma en lo tocante a bailoteo, y sin ánimo de generalizar, en la Universidad de Massachusetts hemos llegado a las siguientes conclusiones:

1.- Que las mujeres, en lo que a bailoteo se refiere, prefieren que un caballero las lleve con delicadeza y aplicando a los pasos de baile los fundamentos de la Ciencia Infusa (que es la que emana de Dios sabe qué y va a parar a Dios sabe dónde), por lo que la mujer cuando baila suele pensar subconscientemente: “A quien el baile se la de… ¡la ciencia infusa se la bendiga!”, lo que ayuda mucho a los que adolecemos de conocimientos académicos de tipo danzaresco a sacar adelante una pieza.

2.- Que a las damas les gusta mucho que les arrimen la cebolleta, porque es algo que acelera el ritmo cardiaco y por lo tanto alegra el corazón, y tanto es así, que si un caballero quiere conquistar a una dama, es condición “sine qua non” que apriete bien el paquetón hacia la zona lumbar de su partenaire, que observe con cariño y emoción la balconada de la señorita y que, si es posible, pellizque ligeramente los carrillos del culo así como los senos, porque imprime dinamismo y ligereza al baile.

3.- Que bajo ningún concepto se le puede preguntar a una mujer: “¿Bailas?”, porque por su naturaleza contestataria e inconformista (sea o no cierto), se verá obligada a contestar: “No, estoy pedida”, lo que llevará a que el macho alfa oCarrillos beta (según sea el caso), por la parte que le toca tenga que decir: “Bueno, pues cuando tese pase el olor”. Esta es una situación que se da constantemente y que no suele llegar a buen puerto, es más, se han dado caso de mozos escalabraos que han acabado siendo arrojados al pilón de la plaza del pueblo de turno, por tan grosera actitud.

Por la parte que me toca, yo siempre que bailo una pieza con una bella dama, aprieto cachete con cachete, pechito con pechito y ombligo con ombligo y, sin ánimo de echarme flores, la cosa suele dárseme bastante bien; quizá puede que ayude el hecho de que (como bien sabéis a estas alturas), al baile voy impecablemente vestido de cintura para arriba, con chaqué, camisa de chorreras y pajarita almidonada, pero desnudo de cintura para abajo, que quieras que no, me da un look decadente y afrancesado que va mucho con mi personalidad y entusiasma a las señoritas.