Archivo mensual: marzo 2013

Águila (Amstel) (Tercera Parte)

– Águila.- Y que ni se le ocurra aparecer… ¡porque lo crujo! ¿Le parece a usted de recibo apedrear a un animal indefenso e irse de najas como el que abandona a un abuelo en una gasolinera? ¡Intolerable!
– Kaskete.- Ciertamente es un detalle de bastante mal gusto que denota una carencia absoluta de escrúpulos, de saber estar, de modales, y sobre todo de clase.
– Águila.- El caso es que certeza, lo que se dice certeza de quien es el responsable, pues no tengo, pero si una ligera sospecha de quien ha podido ser…
– Kaskete.- ¿Y se aventuraría usted a poner algún nombre encima del tapete?
– Águila.- Pues no, porque aquí en América a la mínima que te Aguila Amstel 1descuidas te plantan una demanda pidiendo una indemnización de padre y muy señor mío… ¡y te meten un cuerno que aluciflipas! Pero si le diré que los muchachos que dirigieron la campaña presidencial de McCain-Palin saben muy bien de lo que hablo.
– Kaskete.- Hay una pregunta que tiene en vilo, quizá no a todo Ameriquilandia, pero si a los habitantes de la Costa Oeste, y es si su seguro se va a hacer cargo de los gastos médicos.
– Águila.- Afortunadamente si, porque como aun soy accionista principal de Amstel, a parte de tener el dinero por castigo y un seguro dental mu bueno, que no uso porque soy de pico fino, mi compañía de seguros y reaseguros corre con todas las facturas.
– Kaskete.- Me alegra que haya sacado usted a colación lo de que forma parte del Consejo de Administración de Amstel (antigua cerveza El Águila) ¿Podría decir que hay de cierto en esos rumores que apuntan a que a usted se le apartó de mala manera de la primera línea de combate, como le ocurrió en su día a Álvarez Cascos?
– Águila.- Bueno, ese es un tema muy doloroso para mi por el vilipendio del que fui víctima, pero gracias a que tenía el contrato blindao, no me veo solo y desamparado, cazando gurriatos para subsistir… ¡yo los maldigo!
– Kaskete.- ¿Pero qué es lo que ocurrió?
– Águila.- No voy a engañarle, es mas que evidente que aunque ahora Aguila Amstel 2mese ve el cartón, yo de joven tenía una melena tan frondosa que incluso a veces me confundían con Luis Cobos, pero un día de infausto recuerdo para mi, me levanté por la mañana a hacer mis ejercicios matutinos y cual no sería mi sorpresa al mirar el almohadón y ver que estaba lleno de plumas… ¡mese había quedao la cabeza espelufrá!
– Kaskete.- ¿Y eso le supuso un grave problema en la empresa?
– Águila.- Pues parece ser que si, porque mucho decir que sin mi ellos no eran nadie… que si yo era para la empresa como uno de los jueves del refrán que relucen mas que el sol, junto a Jueves Santo y Corpus Cristi… pero a la mínima que me vi en un apuro, me dieron de lao, me agraviaron impúdicamente, fui repudiada de mala manera, me apartaron de ser la imagen de la marca y pusieron a un subnormal, que es una mezcla entre Papa Noel y el muñeco de Michelín, a hacer mis funciones.
– Kaskete.- O sea que lo del pelotazo con la bola de golf es el menor de sus males comparado con el infierno existencial que carga usted sobre su chepa por culpa de los directivos de Amstel… ¿no?
– Águila.- La pena es que no me hayan acertao bien con la bola y que mese hubiera llevao el Niño-Dios de este valle de lágrimas.
– Kaskete.- Podría haber sido peor y que se hubiera quedao medio gilipollas del golpe.
– Águila.- Al menos así le habría racaneado una paguita al estado, porque aunque estoy podría de dinero, un ingreso mas nunca viene mal… ¡cuando mese llevará el señor!
– Kaskete.- Venga… ¡ánimo mujer!, que no hay mal que 100 años dure
– Águila.- ¡Ni cuerpo que lo resista!

GolfAsí que amigos, recordad que cada vez que os bebéis una Amstel, por muy fresquita que os pueda resultar al paladar, estáis contribuyendo al menoscabo del Águila Calva… ¡símbolo patriótico y heroico de los Estados Unidos de mi Nabo! ¿Seréis capaces de cargar con ese titánico peso en vuestra conciencia? Yo estoy prácticamente convencido de que no podré, pero voy a intentarlo, y además me echaré unas buenas pachanguitas de golf, dispararé con precisión quirúrgica la bola para practicar mi swing… ¡y al que le de le ha dao!

Águila (Amstel) (Segunda Parte)

Seguro que alguno de vosotros piensa: “Encontrar un Águila calva en un Situaciones extremasvasto continente como es el americaní debe ser una tarea harto compleja”; y yo os digo: “Si, es una tarea extremadamente complicada para el españolito de a pie, para ese hombre sin recursos ni astucia que no aprendió todo lo imprescindible para sobrevivir en situaciones extremas viendo los episodios de MacGyver, pero no para alguien como yo… ¡paradigma de la polivalencia!“.

Para localizar a un Águila calva solo existe un sistema eficaz, que es el que a continuación os mostraré. Todo el mundo sabe que, tanto águilas como aguiluchos, osos perdigueros e incluso, si se me apura, comadrejas de ojete plateado, gustan de recoger objetos brillantes y asortijados de alta bisutería con el pico, revoloteando con ellos por encima de las personas para, desde el anonimato que proporcionan las alturas, dejarlos caer a mala virgen en la chepa de los samaritanos de buen corazón y, posteriormente, soltar un recadito en forma de inmunda excrementalidad que impacte, ya no en la chepa, sino en plena cabeza.

Pues bien, la clave para que se acerque un águila es, cuando este majestuosa ave sobrevuela nuestras duras molleras, abrir un botellín de Mahou; y es que este tipo de publicidad le resulta tan insidiosa que el animalico se precipita veloz en picado, a picotearle los cojones al que ha tenido la osadía de, ante sus narices, consumir una marca de cerveza distinta a las que ellas patrocinan con júbilo y alegría.

Por eso, tras localizar al Águila calva de la noticia, y ponerme una tirita en salvaMahou fresquita sea la parte, la agarré por el pescuezo para que no se escapara y realicé las siguientes preguntas:

– Kaskete.- Disculpe que la entrevista tenga que desarrollarse en estos términos, pero uno no se puede fiar de algunos pájaros, sean estos de mal o de buen agüero.
– Águila.- No se preocupe , joven, me hago cargo, ya estoy acostumbrada a este tipo de desmanes; eso si, por favor se lo pido, no me toque los puntos del pelotazo, que los tengo aun en carne viva.
– Kaskete.- Llevaré cuidado. Pero vayamos al mondongo de la cuestión. Es usted el Águila de la noticia, la que se llevó un hostiazo con una pelota de golf… ¿no?
– Águila.- Si señor, la misma que viste y calza… ¡para servirle a Dios y a usté!
– Kaskete.- Y dígame… ¿Cómo está evolucionando la lesión?
– Águila.- Pues el Mister ha dicho que, según la resonancia magnética, de momento la cosa va para 15 días y que luego ya veremos si juego o no, que hasta que me recupere del todo, tendré que limitarme a ir calentando por la banda sin quitarme el chandal ni nada, o sea, que lo mismo al partido con el Deportivo de la Coruña no llego.
– Kaskete.- Vaya, pues si que se complica la cosa.
– Águila.- Ya lo creo, porque yo soy una pieza indispensable en el engranaje del equipo y con la progresión de victorias que llevábamos, a nada que hubiéramos ganado un par de partidos mas, no le digo yo de ganar la liga, pero meternos en la pomada para pelear los puestos de UEFA, si hubiera sido viable. Futbol
– Kaskete.- Pero como dijo Thomas Hobbes en su “Leviatán”… ¿la UEFA no es una pérdida de tiempo y de dinero?
– Águila.- Absolutamente. Pero alguien tiene que bailar con la mas fea de vez en cuando… ¿no? ¿O acaso las competiciones futbolísticas europeas de medio pelo no son también de Dios?
– Kaskete.- ¿Y ha aparecido ya el responsable de la agresión?

(Continuará… )

 

Águila (Amstel) (Primera Parte)

Desde mi mas tierna infancia siempre he tenido una costumbre que conforma gran parte de mi yo intelectual  (ese que usa las obras completas de LeyendoSchopenhauer para calzar el jurgolín de casa), y es ir leyendo mientras voy andando por la calle, ensayando pasos de sardana por el metro y/o/u dando saltitos de un lado a otro por la línea imaginaria del meridiano de Greenwich Village. Esto hace que ponga el máximo de concentración en la lectura que me traigo entre manos, pero provoca que haga dejación de las demás tareas que ocurren a mi alrededor, por lo que mis enfervorecidas fans suelen pillarme con la retaguardia baja.

Para mas abundamiento tengo la suerte o la desgracia de que mis admiradoras, aun siendo absolutamente todas de escultural figura y descomunales pechos, son también de armas tomar y de reproche en ristre, por lo que más que andar henchido de orgullo cuando alguna me aborda, suelo sentirme amedrentado por los términos en los que suelen exigirme determinadas peticiones de carácter literario.

Sin ir mas lejos la semana pasada, mientras andaba por las calles de mi Alcalá natal, leyendo una obra muy sandunguera, de cuyo nombre no daré cumplida cuenta ni desvelaré, entre otras muchas cosas… ¡por que no me sale de los cojones!, se me acercó por la espalda una fan y, tras pegarme un pellizco de padre y muy señor mío en el trasero (que son los que mas hondo calan), me amenazó con romperme todos los dientes menos uno (para que se quedará mi inmaculado rostro como el del Cuñao de la tele), si no volvía a mi periodismo de calle y entrevistaba al protagonista de alguna de las noticias de las que suelo hacer mis pintureras crónicas.

Después de proferir tan alarmante amenaza, me plantó un inocente beso en laDescomunales Pechos mejilla, agarró mi humilde paquetón con una fuerza equivalente a 40 megatoneladas de TNT, y dijo con una voz fantasmagóricamente sincera: “Como me entere yo de que esto lo toca otra, la próxima vez que te vea encomiéndate a Farinelli”. Evidentemente yo, en un alarde de hombría y masculinidad nunca visto en mi, esperé a que se alejara 500 metros y dije para las mangas de mi camisa: “¡Dígamelo con flores señorita!”, y con una entereza sobrecogedora, me senté en un bordillo a lamerme la patita, básicamente porque al nabo no llegaba.

Pero claro, aunque esta documentalmente acreditado que soy un hombre de una pieza, bragado, animoso, por momentos embravecido, resuelto las mas de las veces, audaz, intrépido, feroz y arrojado, pensé: “Si quiero tener descendientes o incluso condescendientes, mas comúnmente denominados hijos, de los que poder vivir, esquilmando sus haciendas cuando estos hayan hecho acopio de ellas, no me queda mas remedio que hacer caso de esa moza, y volver al periodismo de calle que tantos parabienes me ha reportado a lo largo de mi exitosa carrera, y del que, aunque muchos puedan decir que si, jamás renegué”.

Por eso cuando tuve conocimiento de la siguiente noticia: “Un águila calva, Aguila 1símbolo de EEUU, se recupera del golpe de una pelota de golf.”, me puse manos a la obra, cogí mi escopetilla de entrevistar, le puse pilas nuevas a mi grabadora de Miki Maus, me preparé un bocadillo de la tan denostada rulada de aceitunas untado con crema de alcornoque, y salí, veloz cual gacela, en busca de la sensacional y asombrosa Águila Calva, dicho sea este último adjetivo en tono meramente descriptivo y nunca injurioso, puesto que como bien sabéis todos, donde hay águilas calvas… ¡hay alegría!

(Continuará…)

Tirar de Porra

Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado¿Qué sería del ciudadano de a pie sin la inestimable labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado? ¡Nada! Por eso me duele que a veces, de forma injusta, sean la diana de las insidias frente a la que todo el mundo descarga sus iras, como si la policía fuera culpable de que los malhechores no descansen ni a sol ni a sombra. ¿Os imagináis un mundo en el que nuestros mas primarios instintos no fueran reprimidos por una fuerza opresora que, a modo de alegre dique de contención, los encauzara y refrenara? Estaríamos constantemente a la greña, enzarzados en batallas campales, hasta el punto de que, ni al propio Bárcenas le habría dado tiempo de robar to los millones que se ha llevao a manos llenas.

Por eso es tan descorazonador que la ciudadanía se tome la justicia por su mano, llevando a cabo conductas tan poco procedentes como la que se puede observar en el siguiente titular de prensa: “Multado por atacar a una mujer policía con su pene.

Llegados a este punto es cuando se echan en falta ciertos datos que aderecen el titular, porque por ejemplo, cuando este chaval atacó a la policía en cuestión… ¿Estaba palote o mas bien fue un zurriagazo morcillonero lo que le dio? Deduzco que debe ser lo segundo, porque en la noticia se habla de una multa o sanción administrativa, y de haber atacado a la agente con la polla De colortiesa, estaríamos hablando de un homicidio en grado de tentativa por medio de objeto punzante.

También sería conveniente conocer a ciencia cierta la raza del atacante, porque de ser un varón, mayor de edad, de raza caucásica, estaríamos hablando de una agresión con arma blanca, mientras que si el atacante fuera de color podríamos barajar la posibilidad de hablar del clásico armamento de gran tonelaje que circula por el mercado negro.

Por otro lado, interesa saber de qué manera se defendió la víctima del atropello genital, ya que si tiró de porra estaríamos ante un combate en buena lid, mientras que si le puso directamente las esposas habrá quien apele a la metáfora de la pedida de mano para posterior contractura esponsalicia.

Se ha afirmado desde la comandancia de la Guardia Civil que lo peor que puede hacerse en estos casos para defenderse, es utilizar el arma reglamentaria (mas comúnmente denominada pipa), porque la situación se presta mucho a bromas y comentarios del tipo: “¿Si sacó la pipa podríamos estar hablando del equivalente al cigarrito de después?”. ¡Inadmisible!

En cualesquiera de los casos, hay que decir que esta es una conducta de todo punto reprochable; un gran poder conlleva una gran responsabilidad, y lo Arma Reglamentariaque no podemos hacer es, a la mínima que nos ofuscamos, sacar el nabo a relucir, porque eso es público y notorío que es de tener… ¡muy poquita educación!


 Nota Aclaratoria.- Como mas arriba he mencionado lo de “tomarse la justicia por su mano”, en aras a un buen entendimiento me gustaría corregir lo dicho, afirmando que debí hablar de “tomarse la justicia por su nabo”, a ver si a estas alturas se me va a tachar de impreciso… ¡y eso si que no!

El Advenimiento del Inframundo

Para según que cosas, el cualificado criterio que atesoro y del que hago uso y abuso a modo de atronador altavoz, puede ser mas que autorizado, y reconozco sin sonrojo que, ni es la primera vez que anuncio el fin del mundo a bombo y platillo, ni (si las autoridades competentes no lo impiden), será la última.

Muchos me han insinuado en tono claramente amenazador y esgrimiendo como poderosos argumentos sus brazos culminados en garrapiñados puños, que Que viene el loboesto empieza a ser como el cuento de las ovejas y el lobo, y que como aquel era muy buen turrón, todo lo que sea nombrarlo en vano debería estar perseguido por el Santo Oficio y por la Fiscalía, y castigado con la pena de 78 años y un día de reclusión menor a gastos pagados en un correccional del litoral mediterráneo.

Y aunque mi idea es la de anunciar con alegría el fin del mundo, no es como en otras ocasiones, porque ni se acerca un meteorito que devastará la tierra, ni la capa de ozono se esta agrandando a pasos agigantados y nos va a achicharrar el nabo. No. Lo que voy a hacer hoy es dar cumplida cuenta de una serie de señales en las que últimamente me he estado fijando y que considero que son indicios mas que evidentes de que las fuerzas del inframundo están aflorando a la superficie y el reino del mal esta cerca de apoderarse de la tierra para que demonios, folclóricas, vampiros de ultratumba, y guardiciviles retiraos se apoderen de la tierra campando a sus anchas y haciendo sus barbacoas caníbales y sus festivales de canción ligera cuyos carteles encabezan Pepe Velez y Dyango.

Por lo que yo he podido apreciar, el primer sitio por donde están empezando a dejarse ver estas criaturas, es el Metro de Madrid (efectivamente, el que informa) porque les pilla cerquita del magma del centro de la tierra que es donde viven todos.

Y así, de buenas a primeras, uno puede toparse con un cuarteto de cuerda, con sus componentes impecablemente ataviados con el rigor y la pompa que ello requiere, interpretando piezas de música barroca, entre las que, pulcramente y sin atisbo de despeine, intercalan cuplés de trapío como el de “Donde se mete la chica del 17, y de donde saca pa tanto como destaca” o zarzuelas de la Vampirosaltura de “La del soto del parral”, porque para el que no lo sepa, los seres de las catacumbas son muy partidarios del género chico y es ver representao un sainete… ¡y se les hace el culo pepsicola!

El ascenso de las tinieblas está tan avanzado que es poco menos que quimérico no cruzar una esquina del metro sin encontrarte a un predicador ciego subido encima de una caja de delicias de pescado de Capitán Iglo, con largas barbas y raídos ropajes, recitando a viva voz un sabroso compendio de los pasajes mas amenos del Apocalipsis.

Y si alguien como yo, un niñito de vivaracha actitud y pizpireto proceder, de naturaleza observadora y sandunguera, se fija en estos pequeños detalles y tiene la certeza de que el inframundo esta tomando posiciones, tampoco ayuda mucho que te encuentres de repente con Javier Gurruchaga, transportando bultos sospechosos en varias maletas, con ademán adusto y la inequívoca actitud del que algo trama.

Que uno se tope constantemente con poqueros cuya gorrilla debería apuntar al cielo pero misteriosamente señala hacia Mordor, y que en vez de ir escuchando en el móvil remezclas de grandes clásicos de ayer y hoy de los temas mas fresquitos de Chimo Bayo, vayan oyendo nauseabundos ruidos de insectos, reptiles y otra serie de alimañazas, considero que también es reseñable; puede que esto de los grillos sea percepción mía y esté equivocado, pero es que la música moderna de los adolescentes de hoy en día pierde mucha calidad escuchada en móviles de segunda generación.

InframundoPero lo que es definitivo, es cruzarse por los pasillos del metro con 4 repartidores de Unipost, con sus ambarinos carritos de reparto repletos de propaganda, sus uniformes grisáceos y anodinos llenos de mierda, y su actitud altiva e insinuante que dice: “Amigos… ¡Unipost es grande! ¡Postraos ante nosotros pues somos la flor y nata del buzoneo patrio!”, y si estos muchachos van silbando al unísono una escalofriante melodía con la alegría que caracteriza a la tuna de Farmacia, la cosa esta clara…. ¡¡La invasión de las fuerzas del mal es inminente y el fin del mundo se cierne inexorable sobre nuestras cabezas!!

Que conste que os lo advertí con tiempo, hijos míos.