Archivo mensual: septiembre 2012

Compulsión Orgásmica

Toda la vida de Dios se ha dicho de un modo indubitablemente tajante, que la actualidad informativa es como un gusanito, que te sube, que te baja… ¡y que te enciende los sentidos!, el propio Jesús Hermida, cubata en mano, ya lo decía a finales de los 80 y en los primeros 90 mientras casi se descoyuntaba al mover la cabeza de un lado a otro para imprimir credibilidad y vehemencia a sus argumentos periodísticos.

Y diréis… ¿Qué supone que la actualidad informativa sea como un gusanito? Y como yo no estoy aquí para impartir doctrina de fe entre mis adeptos sino para ilustraros, antes me tiraría del Acueducto de Segóbriga que decir que el que quiera saber… ¡que vaya a la escuela!, así que para que no os enfadéis conmigo y al verme por la calle me deis un puñetazo en todos los dientes por canalla y por mezquino, pondré luz y taquígrafos sobre este asunto y os lo explicaré.

Esa afirmación gusanesca con respecto a la actualidad quiere decir que aunque a veces algo nos pueda parecer insólito por novedoso, en la mayor parte de las ocasiones no nos encontramos ante nada nuevo, sino solo ante una conducta que de una manera u otra se ha legitimado, y tal hecho nos parece el sumum de la innovación. Por ejemplo: Qué los dedos de las manos, los dedos de los pies, la polla y los cojones, todo sume 23… ¿es algo novedoso?, No, no lo es, pero amigos… ¿Y si resulta que esa suma se realiza con un chaval que tiene los dedos de los pies pegaos y en verano nunca quiere salir a la piscina que tienen sus padres en la urbanización de la sierra a darse un chapuzón porque los niños le llaman El Pato? Ahí ya cambia la cosa… ¿verdad?; y sin embargo todos (los de los dedos de los pies pegados y los que no los tenemos) somos humanoides cristianos y aunque difieran las sumas de nuestros miembros y extremidades, todos tenemos padrino y nos bautizamos… ¡porque si no nos quedamos moros!

¿Donde quiero ir a parar con toda esta diatriba geopolítica? Muy fácil, quiero haceros partícipes de la siguiente noticia para poneros en antecedentes: “Una mujer brasileña que sufre una rara enfermedad conocida como “Compulsión Orgásmica”, consigue por vía judicial el derecho a masturbarse en su lugar de trabajo, así como el de acceder a imágenes eróticas desde su ordenador.

Lo primero que quiero hacer es dar mi mas sentida enhorabuena desde el fondo de mi caparazón, a los jueces y tribunales brasileños por servir de salvaguarda y garante de los Derechos Fundamentales innatos al ser humano, ser un ejemplo para todos los humanoides (mitad pastel de carne, mitad reloj Casio), y poder cantarles con emoción esa ligera tonadilla a modo de sincero homenajes a su labor que dice así: libertaaaaaaaaaad, libeeeeeeeertaaaaaaaaad, sin ira libeeeeeeeertaaaaaaaaaad, guardateeeeeeeeee tu miedoooooooo y tuuuuuuuuuu iraaaaaaaaa, porque hay libertad, sin ira libertaaaaaaaad, y si no la haaaaaaayyyyy sin duda la habraaaaaaaa.

Esto no quiere decir que tengamos que reconocer que esta noticia es novedosa, entre otras cosas porque hace ya muchos años que los trabajadores (fundamentalmente los funcionarios) vienen tocándose los cojones a dos manos en el trabajo, por lo que esta conducta se podría considerar arraigada como uso social en el puesto de trabajo siendo claramente un derecho adquirido inalienable para el proletario.

¿Hay alguna pega a esta resolución judicial? Pues si, varias:

• Primero.- Que no se habilite a la muchacha un camastro debajo del hueco de la escalera para que se zumbe a toda la empresa y se alivie como Dios manda.

• Segundo.- Que la decisión judicial se limite solo a la permisividad para descargar fotos eróticas, cuando es mas que evidente que los videos guarros hacen mejor apaño a la hora de cascársela.

• Tercero.- Que esta decisión no se extienda también al género masculino para que los caballeros mas casquivanos puedan ir por los pasillos de su empresa dándole a la manivela y así fomentar el compañerismo, los buenos modos laborales… ¡y acabar de un plumazo la crisis enarbolando el nabo como estandarte de honor!

Decisiones judiciales como esta son las que le animan a uno a conservar una brizna de esperanza en la justicia… ¡que Dios les bendiga!

El Espantatiburones

Puede que en ocasiones (además de ver muertos), debido a la vehemencia que imprimo a mis palabras, el tono pesimista y desesperanzado que doy a alguna de mis crónicas, el hecho de que según avanzan los años deje de ser tan sátiro y degenerado como antaño fui y, sobre todo, que vea conspiraciones en la sombra cada 10 minutos… podáis pensar que soy de los que opinan que vivimos los tiempos de la tribulación, pero creedme cuando os digo que no es así… ¡y que se muera el que le repasa las costuras de las juntas al muñeco de Michelín si estoy mintiendo!

Es solo que a veces, determinados procederes periodísticos me hacen llorar a mi y por extensión al niñito Jesús, debido a la mala praxis que en ellos se aprecia y que, bajo mi humilde punto de vista, deberían estar castigados con unas ligeras azotainas en el culete (en los casos mas leves) y con un puñetazo en los dientes (para los mas flagrantes), dicho sea todo esto con el mas sincero de los respetos hacia las cosas de respetar.

También tengo presente lo de que mi cardiólogo me haya recomendado que no me tome este tipo de cuestiones tan a pecho para evitar que acabe dándome un jamacuco (mas comúnmente denominado pampurrio), pero vamos, que también me ha exigido que deje el caviar francés, el champán beluga, los puros de Logroño y los espárragos de la Estepa rusa, y no por eso voy a tener que hacerle caso… ¿no?

Pero es que cuando veo titulares como el siguiente, se me llevan los demonios: “Prohíben el ingreso de un tiburón inflable a la residencia de Strauss-Kahn”.

Podría pasar por alto que un periodista en el ejercicio de sus funciones, bien por desidia, por dejadez, por pura impericia o por mera inutilidad, haga mal su trabajo, eso podemos tolerarlo porque al fin y al cabo los inútiles al igual que los abejarucos de ojete alicatado… ¡también son de Dios!; pero que un cronista (sea de lo cotidiano o no), mienta descabelladamente con premeditación y alevosía, para favorecer a los grandes poderes, echando por tierra al débil y desamparado… ¡es de todo punto inadmisible!

Afortunadamente estoy yo aquí para destapar las verdades y decir que, en este caso, hay pruebas de cargo (no circunstanciales sino contundentes) de que Strauss-Kahn exigió que llevaran a su casa un tiburón para meterle mano por todas partes como a una pobre cupletera, y este muchacho (aun siendo de goma recauchutada) se negó rotundamente a tal desvergüenza.

O sea que pongamos las nalgas sobre la mesa, nadie prohibió la entrada al tiburón a la referida residencia, fue el propio animal el que dijo, y cito textualmente: “Antes muerto, enterrado, agusanado, reducido a cenizas, desintegrado y evaporado junto a la brisa mañanera de la ría de Bilbado, que arriesgarme a entrar en la casa de ese degenerado, que me vea algún conocido en el periódico y coger fama de maricón para toda la vida, algo que entre tiburones esta muy mal visto porque somos animales bravidos y hay que dar a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar, ya que su mujer además de ser puta tiene que aparentarlo y no disimularlo por mucho dinero de exclusiva del Hola que medie, exactamente igual que hacemos los tiburones, entre otras muchas cosas… ¡porque nos sale de la punta de la polla!”.

Y reconozco que estas palabras pueden ser gruesas y no seré yo, que siempre me he caracterizado por hacer gala de un estilo literario acaramelado, dulzarrón y golosinesco, el que las suscriba (bueno, lo de la mujer del Cesar si); pero si que diré que aunque los tiburones hinchables a veces pierdan las formas (mas de una vez le han arrancado la pierna de cuajo a un bañista al enterarse de que había votado a UPyD), no es menos cierto que en el fondo llevan toda la razón del mundo, y esto es algo que para ser del todo justos se les debe reconocer.

Entrevisteo Fino (Segunda Parte)

Tras llamar seriamente la atención a mi apergaminada madre por no haber contado con mi erudita opinión para tales menesteres, la conminé a que cogiera un cuaderno de tapa gorda y un bolígrafo de 4 colores y a que tomara nota de cuanto la iba a contar, pues mi sabiduría es de una eficacia mucho mas que indubitable y merece, en el peor de los casos, que una madre apunte las cosas de apuntar para llevarla siempre manuscrita de su puño y letra y hacer uso de ella (ya sea para el bien o para el mal), siempre que la ocasión así lo requiera.

Y como mi querida madre afirmó no tener cuaderno de tapa de cuero repujado, la presté un paquetito de folios de “El Galgo” y mi estilográfica de entre semana, y comencé mi alocución hablándola de las 3 reglas de oro para salir airoso de cualquier entrevista amarillista que intente trastocar nuestras respuestas para dejarnos en ridículo. Las 3 reglas son las siguientes:

1.- Sembrar el Desconcierto.- O lo que es lo mismo: A preguntas tendenciosas… ¡respuestas inverosímiles! Si a alguien le hacen preguntas que podamos considerar que entran en el territorio de lo íntimo o personal, hay que contestar siempre con argumentos diametralmente opuestos y sin relación alguna con lo preguntado. Por ejemplo: Si se pregunta: “¿Cuántas veces practica usted sexo a la semana?”, la respuesta idónea sería: “En efecto tras los Tratados de Yalta, Postdam y Paris, se puso fin a la 2ª Guerra Mundial surgiendo un nuevo orden internacional después de haberse repartido Alemania entre los vencedores”.

2.- El Método Cantinflas.- Consistente en hablar mucho, muy seguido y a gran velocidad, pero sin decir absolutamente nada. La técnica es muy sencilla, con utilizar mucha frase hecha, algún que otro refrancillo y 2 o 3 construcciones perifrásticas muy yuxtapuestas para que el entrevistador no se atreva a solicitar un explicación sobre lo contestado… ¡ya lo tienes todo hecho! Por ejemplo: Si el periodista pregunta: “¿Podría decirnos donde se encontraba usted la tarde del partido en lugar de estar en el palco de autoridades?”, la respuesta habría de ser: “Pues me alegra que me haga esa pregunta porque yo recuerdo, en palabras de mi madre, que la última ocasión en que nos vimos en la situación coyuntural anteriormente descrita, ella, con muy buen criterio, sentenció lo que usted y yo sabemos pero, como es mas que palpable, no podemos evidenciar a causa de que la situación “ut supra” descrita se sale de los parámetros, quizá no convencionales, pero si geoestratégicamente necesarios”.

3.- La Filosofía empirista de Locke.- Se basa en utilizar este pensamiento filosófico como método para, desde un punto de vista intelectualoide, dar cumplida salida a la pregunta de la que somos receptores.
Es cierto que algunos prefieren usar un método critico como el de Kant, o un razonamiento cartesiano emulando el “modus operandi” del bueno de René Descartes; pero yo soy mucho mas partidario de abrazar la Filosofía de Locke por su eficacia y empirismo, ya que si a uno le hacen una pregunta indiscreta, como podría ser: “¿Caballero… ¿qué sabe usted de los cojones de Mahoma? ¿Es cierto que tiene la certeza indubitable de que son de goma?”, contestaríamos: “Usted Locke tiene… ¡es muy poquita educación!” desarmando por completo al repórter, ya que para ellos el raciocinio filosófico es una tela de araña que los atrapa inexorablemente sin posibilidad de salida.

Estos son los consejos que yo le di a mi madre… ¡que es una bendita!, pero vamos que si los queréis utilizar vosotros, los usáis, y aquí paz y después gloria… ¡que nunca es tarde para aprender nuevas técnicas!

Entrevisteo Fino (Primera Parte)

La miscelaneidad que compone los mimbres que urden la base fáctica del Género Periodístico es extraordinaria; lo mismo puedes hacer una Crónica Costumbrista sobre los innumerables tipos de tetas caídas hacia arriba en la lejana Europa del Este desde la nostalgia y la añoranza, que entrevistar a un sacristán recién capao a orillas del Pisuerga a su paso por Torremocha, que realizar un reportaje de investigación con cámara oculta acerca de la economía sumergida de la Atlántida y su repercusión en los cangrejillos coloraos que emigran a aguas menos agrestes.

En general, el cronista de lo cotidiano, hombre avezado y vanguardista, profesional del medio que consagra su vida al Derecho a la Información de los demás, se mueve por estos insignes subgéneros como langostino en paella dominical y no duda en sacrificar su propia vida (o a poder ser la de un tercero en discordia), para que el ciudadano de a pie esté constantemente informado y pueda conocer de primera mano la actualidad en cualquiera de sus facetas y/o/u manifestaciones contemporáneas.

El Subgénero de la Entrevista es uno de los que mas denostado ha estado en los últimos tiempos (fundamentalmente desde que Mari Tere Campos hizo de él marca de la casa entrevistando a compañeras folclóricas y amigos banderilleros). Por eso quiero hoy hacer apología del mismo, cantando alabanzas hacia el y señalando que, si bien entrevistar a un personaje que tenga algo jugoso que aportar desde el punto de vista periodístico esta bien, muchísimo mejor está echarle un clavelillo a una de esas rusas de tetas caídas pa arriba de las que hablaba en la introducción a este artículo; vaya eso por delante y téngase en cuenta que lo primero es lo primero… ¡y el periodismo va después!

Sin embargo muchos compañeros de profesión (que no niego que sean reporters de altura y prestigio), se han obsesionado hasta tal punto con las preguntas que realizan que han olvidado por completo las respuestas, un error garrafal que ni siquiera lo cometen los chavales de primero de carrera (Quinto curso en Alemania). Porque sí, es evidente que confeccionar las preguntas como es debido dirigiéndose al mondongo de la cuestión y elaborándolas de manera gramaticalmente impecable y con un punto de chispa y picardía, esta bien, eso es innegable, pero mas importante es aun encauzar al entrevistado para que no cometa errores en la respuesta, si lo que queremos (y si somos profesionales del ramo a sueldo, esto debe ser así) es dirigir a nuestro entrevistado para que conteste lo que nosotros queremos oír.

Me meto hoy en estos frondosos y bien aderezados vergeles debido a que el viernes pasado a mi madre… ¡que es una santa!, le realizaron una entrevista a pié de calle los muchachos de Telemadrid (¡el NODO en color!), a propósito de la Sanidad Pública y el uso y/o/u abuso que realizamos los españoles y portugueses de los medicamentos que nos dispensan los boticarios del ramo, previa receta médica.

Cuando me enteré de que la habían entrevistado sin mi consentimiento y me explicó las respuestas que había dado, muy indignado la dije: “Madre, sabe que la quiero como a mi propia vida porque saliendo como ha salido usted de mis entrañas, la considero parte de mi… ¡pero que sea la última vez que la entrevistan en la tele y no me llama de inmediato para que le sople yo las respuestas!”.

Así que la di un cursillo acelerado de lo que hay que contestar en ese tipo de lances, para que en el futuro no tuviera problema alguno en situaciones de esta índole…

(Continuará… )

El Planeta de los Simios

La mayoría de miserias y atrocidades que se achacaron y atribuyeron al Tercer Reich son ciertas casi al 100%, y aunque es cierto que los nazis desarrollaron muchísimo las técnicas de intoxicación informativa para desacreditar a quienes ellos consideraban culpables de algo o dignos de persecución, no es menos cierto que no fueron ellos los que inventaron este tipo de métodos de critiqueo supino. Los inventores de este tipo de tácticas fueron los Snorkels que consiguieron dominar los 45 océanos gracias a técnicas como esta.

Fue Erasmo de Rótterdam, celebérrimo Snorkel de la familia de los burbujitos (que son los que se hacen mezclando vino blanco y Seven Up), el que en su magna obra “Enchiridion Militiis Christianidijo a voz en grito : “Lo importante no es que hablen bien o mal de uno, sino que no hablen de tu puta madre. Porque aunque la culpa es de las madres que las visten como las visten, no es menos cierto que el reino de los cielos no será para los piadosos, que son a los que se la ha picado un oso… ¡sino para mis huevos toreros!”. En estas afirmaciones se puede entrever como ya en el siglo XVI había cierto poso de intoxicación subliminal hacia los pobres desgraciados a los que se la había picado un oso y los nazis supieron tergiversar como nadie estas palabras de Erasmo, para llevarlas al campo de culpar injustamente a los judíos de todos los males del mundo.

Lo que quiero decir con estas palabras es que hay ciertos colectivos que son vilipendiados sin motivo aparente solo para crear un daño irreparable, manchar una honra y tirar por tierra una reputación; esto lo digo al hilo de una noticia de la que tuve conocimiento ayer y que decía así: “Los chimpancés hablan, mienten y hacen poesías con el lenguaje de los signos”.

¿Qué los chimpancés mienten? Hombre, es que dicho así en un titular estamos demonizando a todo un colectivo por algo que puede es una nimiedad; pues claro que mienten los monos… ¿Pero quien no le ha dicho a su monilla alguna vez una mentira piadosa para no herir sus sentimientos? Que uno mienta de ciento al viento no le convierte en un mentiroso recalcitrante, como de modo capcioso se insinúa en la noticia.

¿Qué los chimpancés hablan? Evidentemente que hablan, pero sus temas de conversación se reducen a tres: Plátanos, Cocoteros y La influencia del neocortex cerebral en la acentuación del síndrome postcoital y otro tipo de síndromes como el de alienación parental y el de Estocolmo (Massachussets).

¿Qué los chimpancés hacen poesías con lenguaje de los signos? Claro que si, y pintan cuadros al óleo con la punta de la polla, pero eso hace muchos años que dejo de ser noticia; de hecho, hay estudios que señalan que los chimpancés también escriben novelas de a duro, ensayos sobre macroeconomía y que tuvieron mucho que ver con aquel thriller psicológico que publicó Ana Rosa a su nombre y del que se acabó diciendo que había sido escrito por un chaval, cuando lo cierto es que las grandes líneas argumentales las esbozó un mono retrasado borracho y prácticamente ciego.

Y es que en el periodismo español lo que hace falta es mas rigor… ¡y mas vergüenza!, porque elaboras a lo tonto un titular como este… ¡y puedes hundirle la vida a un pobre y desamparado chimpancé!.

Mismamente si se entera la mujer del Mono Burgos de que le esta haciendo poesías a otras mozas, lo mismo le da al chaval una mano de hostias, o peor aun, imaginaros que lo ve en la calle moviendo las manos a lo tonto… ¡y se piensa que le está dando un telele!

Mas profesionalidad, por favor…

Los Pájaros

A la Justicia se la representa ciega, sorda, con las tetas candongas, almorranas, un tornillo en cada sien, 8 dientes caídos y media cara picá de viruela; tal representación tiene un por qué, simboliza la ecuanimidad, la equidad, el buen hacer y, sobre todo, nos da a entender que en el mundo de la judicatura un alto porcentaje de sus integrantes (tanto hombres como mujeres) son unos cromos de padre y muy señor mío, con la honrosa excepción de mi persona que, dentro de mi parcelita de poder, todo el gremio reconoce que mi extraordinario porte de galán de telenovela, mis titánicos bíceps, mi hercúlea figura y mi fabuloso paquetón, son la alegría de la huerta… ¡las joyas de la corona!

Por eso, barriendo para casa y haciendo patria de las cosas de patrificar, quiero romper una lanza en favor del mundo de la justicia, sacando la cara por sus componentes y, en general, por el buen hacer de todos ellos… ¡aun a riesgo de que me la partan!

Dijo José Ortega y Gasset en su obra “La Rebelión de las Masas” a propósito de la justicia: “La Justicia tiene pena y dolor, la justicia, no conoce el amor. Altanera, preciosa y orgullosa, no permite la quieran consolar; dicen que alguien ya vino y se fue, dicen que pasa las noches llorando por el… ¡mi mariachi!”, y aunque no le faltaba razón, para una vez que alguien mata un perro, no vamos a llamarle siempre Mataperros… ¿verdad?

Por eso quiero analizar hoy un titular que generó gran polémica recientemente entre la población de España y de Portugal y que decía así: “Un año de prisión por robar un pavo, tres gallinas, cuatro palomas y un pollo grande”.

Pero no nos volvamos locos porque ya estoy viendo que algún demagogo va a decir: “¡Que vergüenza! ¡Mario Conde se lleva miles de millones y ya está en la calle y un pobre hombre que ha robado una nimiedad tiene que pasar un año entre rejas!”. De momento y corregidme si me equivoco, cuando a Mario Conde le metieron entre rejas ya le habían escrito esa sevillana que decía…soñabaaaaaaaaa Marioooo Condeeeeeeee coooooon seeeeeeeeer banqueeeeeeeeerooooooooo. Y digo yo… ¿sabemos si a este ladrón de aves, cuando cometió en delito, alguien le había compuesto un cuplé? Porque para el que no lo sepa, el artículo 56.3 de la Ley de las Rotondas establece que: “El que haya formado parte (a modo de brazo ejecutor) de un infame delito de latrocinio pero con anterioridad hubiera sido víctima de una composición folclórica o lírica en tono de guasa, será favorecido con la atenuante de Pies Planos, reduciéndosele la pena en un cuarto de la coRdena establecida. En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Amen”.

O sea no equiparemos cosas que no son equiparables… ¡porque cojo y me cago en Dios!.

Por otro lado, el reo de la pena arriba reseñada robó, y cito textualmente: “Un pavo, tres gallinas, cuatro palomas y un pollo grande” y digo yo: este delito en función de la naturaleza de esas aves podría de una gravedad extrema porque un pavo puede parecer algo poco cuantioso, pero no si es el dueño de Inditex porque creo que ese pavo… ¡está podrío de millones!

Tres gallinas si son corrientes y molientes (aunque sean cluecas) tienen poco valor, pero amigo, si son las gallinas de los huevos de oro… ¡valen un quintal!

Las cuatro palomas con toda seguridad son las del chiste de uno que le dice a un amigo: “Tengo 4 palomas” y dice el otro: “¿Mensajeras?”, a lo que el primero le contesta: “No te ensagero, es completamente cierto”; y claro, estas palomas en el mundo de la comedia son toda una institución.
Y por último nos encontramos con el pollo grande, pero claro… ¿cómo de grande? Porque no es lo mismo un pollo de 500 gramos, que uno de 50.000 kilos, y por otra parte puede dar gracias el condenado a que la cosa fue en masculino, porque si el ladrón se llega a llevar una polla grande (sobre todo a la boca)… ¡otro gallo le hubiera cantado!

En fin, que hay que ser muy prudente a la hora de quejarse y decir que la justicia no funciona, porque mucha gente se piensa… ¡que tol monte es orégano!

Homeland

Liu Xiaobo (Premio Nobel de la Paz 2010) dijo recientemente en un discurso en la Universidad de Míchigan acerca de mi persona, y cito textualmente: “El bueno de Casquete que parece que no ha esguarnillao un plato en su vida, ahí donde le veis, no solo robó las últimas Navidades, la Primavera del 68, la Semana Santa del 2006 y el único Día de la Ascensión de la última década que brilló pizca mas o menos que el sol de mediodía que es la hora del botellín, es que encima el muy desgraciao una vez se cruzó con una vieja… ¡y casi le pega un tirón del bolso para comprar Miguelitos de la Roda!”; como podéis imaginar todas las que me seguís en esta ínclita publicación que es Antonia Magazine, esta injuriosa diatriba obedeció única y exclusivamente al hecho de que no hace mucho hice una crítica desfavorable sobre “Juego de Tronos” y parece ser que le jodió bastante porque es requetefanS.

Pero yo no me corto ni con un cuchillo… ¡a mi no me amedrenta ni mi padre! Y aunque a menudo las criticas que hago sobre series suelen balancearse entre una amabilidad costumbrista y un positivismo indómito al que mi almibarada literatura le da un aderezo muy personal, cuando algo no me parece de recibo saco una mala leche para contar las verdades… ¡que ni Juanito “El Golosina” con una fístula lombricera en el culo!

Y mira tú por donde este mes voy a escribir sobre “Homeland, y mi idea es la de exponeros la cruda realidad sobre semejante serial.

Empezaré por decir que la serie se puede ver (o no), aunque las tramas sean por momentos un tanto previsibles y se abuse intolerablemente del cliffhanger (ya sabéis, es como llaman los modernos a terminar un capítulo dejando la acción inacabada y a los personajes en situaciones inesperadas o chungas, vamos… ¡en to lo alto!), pues en este caso al igual que Tele Cinco lleva años haciendo gala de la campaña de “12 meses, 12 causas”, Homeland se creó con la filosofía de “12 cápitulos, 12 cliffhangers” (de ahí para arriba).

No negaré que como pegas a una serie no son muchas, pero fundamentalmente lo que mas me ha asombrado ha sido que el público ha cantado excelencias y maravillas de la serie, como si en Homeland se nos hubiera presentado algo novedoso, algo que no hubiéramos ya visto ochocientos millones de veces en multitud de series, como por ejemplo “Menudo es mi padre” que, para el que no se acuerde, era la serie que protagonizó El Fary, que en gloria esté.

¿Todo son cosas malas en Homeland? Pues como dijo Antonio Ozores en su día: “¡No hija, no!”, hay que reconocer que los actores en general son bastante buenos, estupendosos, no se les puede poner un “pero”, tanto a los principales como a los secundarios. Es solo que lo que vemos en Homeland está ya mas visto que las chocolatinas de Paz Vega.

Ojo, que el último capitulo está muy bien y todo eso, muy trepidante y tal, pero estamos en las mismas de siempre… ¿hay que tragarse casi 11 horas de metraje para llegar a eso? ¿Y que decir del final de la temporada? Seguro que al gran público le ha entusiasmado, pero creo yo que había mejor manera de ir preparando una segunda temporada… ¿no?

Total, que he decidido que mañana mismo me ato un lacito de terciopelo en el nabo para recordar no volver a ver una serie que todo el mundo pone por las nubes, porque pierdo un precioso tiempo que bien podría estar empleando en apedrear farolas o en zarandear alcornoques, pues ambas son excelsas disciplinas que, de un tiempo a esta parte, se han puesto pero que muy de moda entre la flor y nata de la intelectualidad patria. Un beso Antonias.

http://www.antoniamag.com/series/homeland