El Moderno Ibérico: Tratado Definitivo (Primera Parte)

Queridos amigos de la jota andalusí y la gaita bien templada, de un tiempo a esta Moderna 1parte reconozco que la mayoría de mis relatanzas comienzan con el terrorífico aviso al lector de que, a tenor del tema a tratar, puede ser la última reseña que haga con las piernas sin partir; si, soy osado como un colibrí mañanero y temeroso cual comadreja de ojete plateado, pero no me faltan motivos para aseverar tal cosa.

También suelo introducir mis textos advirtiendo al lector que son de mucho miedo y que, salvo que se lleve una muda limpia de repuesto a mano, es mejor no aventurarse a leerlo ya que conlleva un gran inconveniente, que si se le suelta a uno la tripa el zurrao de los calzoncillos solo sale frotando la ropa interior con piedra pómez a la luz del cuarto menguante de la primera luna tras pasar el equinoccio, mientras se recita el poemario de José María Pemán a voz en grito.

Pero metámonos en harina que para eso es para lo que me paga suculentamente el condado de Jefferson (Alabama).
Hoy quiero confesar que estoy enamorado, pero como eso ya lo hizo la Pantoja en su momento por medio de una sentida y jacarandosa tonada y a estas alturas nadie duda que es toda una autoridad en la materia, mejor clarificaré una serie de conceptos que la gente tiene algo confusos a propósito del ModernoModerna 2 Ibérico, esa fauna autóctona de la península que, según recientes estudios, ya no solamente se reproduce en cautividad en los cotos privados de la Sierra del Albaicín.

Comenzaré siendo taxativo al decir que no hay que confundir un moderno con un hipster, el moderno nace, el hipster se hace, y del mismo modo que un moderno morirá siendo lo que es, un hipster hoy lo es, pero mañana puede renunciar a todo si le parece mas apetecible y trasgresor ser el segundo de a bordo de una cuadrilla de banderilleros colombianos, o abrazar como religión los baños de alivio como método mas asequible para alcanzar la paz interior que supone dejar de lado el escozor de las hemorroides.

No amigos, el moderno ibérico es ese ser curviforme que pasa completamente desapercibido hasta que abre la boca, porque el moderno de corazón no viste a la última, ni alimenta su intelectualidad en los conciertos mas selectos; el moderno desdeña cualquier cosa que puedan conocer mas de 3 personas (contando a su novia indie y a su amigo film maker).

Un moderno como es debido citará, con el orgullo y la firmeza que caracterizan a todo un entendido en la materia, a ese gran literato de los bajos fondos de Nueva Caledonia que ha publicado su primer ensayo lleno de verdades absolutas y universales a propósito del Vaginesil y su Incontrovertida Eficacia como aftershave de primera, te conquistará abriéndote los ojos a ese magnifico grupo Moderna 3de Aislacionismo Folk (si no existe el estilo se lo inventa) cuyo incuestionable mérito consiste en interpretar las 4 estaciones de Vivaldi con el maravilloso sonido que surge de golpear un melón de Villaconejos con el nabo a media asta.

El moderno lo desprecia todo, esa es su gran baza, y mirar por encima del hombro con gesto de socarronería y displicencia, su mejor arma.

(Continuará… )

 

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