¡No a la Tala! (Tercera Parte)

– Podadora 1.– ¡Uy que bravura! Así es como me gustan a mi los hombresArbol 3¡bragados y sandungueros! ¡Manoli, ven! ¡Que tenemos aquí un mozo garrido!
– Podadora 2.- Cuéntame Paqui… ¿Cuales son tus cuitas? ¿Qué males son aquestos que te afligen que tan azorada y lisonjera te veo?
– Kaskete.- Sus cuitas son que he llegado yo… ¡un hombre honrao!, y no me iré de aquí sin que se me proporcione una satisfacción que repare el agravio cometido hacia la persona de mi madre que, si bien no me llevó durante 9 meses en sus entrañas como mi amado padre, si es cierto que ha cargado con el mochuelo de forma abnegada y mas que encomiable durante 30 y pico años que, a la pobre criatura, se le han debido hacer una eternidad… ¡y por ello tiene el cielo ganao!
– Podadora 2.- Con que exiges una satisfacción… ¿eh bandido?, pues has venido al lugar idóneo, porque si por algo nos caracterizamos las podadoras del Ayuntamiento es porque podemos proporcionar todo tipo satisfacciones de una forma discreta a la par que económica. Venga, vete bajando los pantalones que voy a hacerte un trabajo fino.
– Kaskete.- ¡oyoyoyoyoyoyoyoy!
– Podadora 1.- ¡Anda! Que gutural a la par que ruidístico.
– Kaskete.- Mujer, es que como no estoy acostumbrado a este tipo de lances, fluye este ruido tan característico en mi, escapando por los poros de mi ser; bueno, eso y que además yo siempre he sido mucho de recurrir a la onomatopeya como recurso estilístico y argumento existencial que ayude a Discreta y economicaproporcionar solución a todos los males que aquejan al universo, mas allá del Corredor de Barbastro, sito allá donde se vislumbra, acechante, el Abismo de Cabanillas del Campo.
– Podadora 2.- Que piquito de oro gastas, rey moro… ¡me tienes encandilada!, vengan aquí esos pechos, acérquense a mi esos fornidos brazos, aproxímese a mi ser ese torso musculado y esos perniles que son acero para los barcos… ¡que te voy a hacer un hijo!
– Kaskete.- ¡Vade retro, Satanás! Retroceded impías podadoras o utilizaré mi neptunesco tridente para, con cada una de sus tres afiladas puntas, pincharos vuestras estupendas nalgas a todas y cada una de vosotras al mismo tiempo.
– Podadora 2.- Pero no salen las cuentas, sobra una punta, porque tu tienes un tridente y nosotras somos solo dos.
– Kaskete.- ¡Pues entonces utilizaré un vidente!
– Podadora 1.- Eso ya es otra cosa, ahí sí estamos ante un argumento de todo punto irrebatible, está claro que solo era cuestión de ponerse a hacer números. Entonces dime… ¿Como vamos a solucionar esto? ¿Acaso estas despreciando nuestros lúbricos y funcionariales servicios femeninos?
– Kaskete.- Coño , es que dicho así parece uno malo, copón. No es que os esté Tridentehaciendo un desplante, pero es que yo no soy de pagar por según que servicios por muy satisfactorios que estos puedan resultar; además, si estamos hablando de reparar un agravio cometido para con una madre… ¡que es una bendita! ¿En qué ayudaría que yo procediera a haceros, con ardoroso ímpetu y fragor telúrico, lo que los jóvenes denominan “la metidita”?
– Podadora 2.- Bueno, si te va a contentar mas, podríamos pagarte a ti por ello.
– Kaskete.- Ese ya es otro cantar pero, y dicho sea esto sin ánimo de ofender, yo tampoco soy de yacer con una cualquiera, antes tendréis que responderme ambas dos a una compleja pregunta…

(Continuará… )

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