Fantasmas

Franz Kafka en su célebre obra “Conversación con el Suplicante” dijo: “El amor es un ciclón que hace volar a la gente, si te atrapa el corazón… ¡agárrate fuerte!“.

Caballo desbocadoRíos de tinta han sido los que han corrido intentando dar explicación a una metáfora de tan compleja y armoniosa factura como esta, y la mayor parte de los eruditos que han hecho de tal obra su libro de cabecera, coinciden en asegurar que lo que Kafka quería decir en este dechado de lirismo a flor de piel, es que, el capitalismo es un caballo desbocado del que, no solo no nos podemos bajar, sino que cada vez se descontrola mas inexorablemente y que, desde cayó el telón de acero, las cosas en occidente se nos han ido un poco de las manos.

Los comerciantes, fenicios de corazón, ya no se conforman con el entrañable y clásico puesto de bragas, o con la venta ambulante de ajos de Las Pedroñeras recién robaos; el melonar a pie de cuneta de carretera de tercera les sabe a poco y el tráfico de órganos en el mercado negro ya no tiene aliciente para nadie. Es cierto que aun quedan algunos nobles orfebres que se niegan a renunciar a la venta al por menor de preservativos remendaos a ganchillo, pero por lo demás, el mundo del comerciante va fluctuando entre la venta de productos novedosos y el negocio de la prostitución, olvidando la entrañabilidad intrínseca que reporta la artesanía de toda la vida.

Esto es lo que pensé recientemente cuando leí, sin salir de mi asombro, la siguiente noticia: “Detienen a una ex enfermera sospechosa de vender Fantasmas de niños”.

Un titular de esta altura, así a bote pronto, hace que uno se plantee una serie de cuestiones, por ejemplo, la primera duda que me asalta es la siguiente… Enfermera¿Cuál es la naturaleza de los fantasmas de los que estamos hablando? ¿De los que son como Casper (The Friendly Ghost), de cadena a rastras y sábana al viento o fantasmas de esos que se van tirando el folio fardando sobre todas las mozas a las que le han metido la puntita? Porque si son estos últimos entiendo que haya saltado la liebre, pero si son fantasmas de los que suelen aparecer en horario de Drácula… ¿Cómo puede uno levantar sospecha vendiéndolos? Se me ocurre que si uno hace contrabando de alpiste o se dedica a trapichear con peras en almíbar pasadas de fecha, tarde o temprano le cazan, pero vendiendo fantasmas de los de truco o trato… ¿Como pueden engancharle a uno? ¿Quizá porque la sábana se encontraba en mal estado y con múltiples bujeros? ¿Acaso porque las cadenas no estaban bien engrasadas? ¿Puede que porque los espíritus tenían la ITV ectoplasmática sin pasar? Quien sabe.

El caso es que, después de que desapareciera misteriosamente Chechu de Medico de Familia y se le viera por las inmediaciones del Palacio de Linares buscando amigos, saltaron todas las alarmas, y las autoridades empezaron a sospechar que esta enfermera estaba aprovechando la mala situación profesional de algunas celebridades de los 90 caídas en desgracia, para dedicarse a la venta de muertos en vida que, de un modo u otro, no dejan de ser fantasmas, puede que de carne y hueso, si… ¡pero lamentablemente Fantasmaerrantes al fin y al cabo!

En cualesquiera de los casos, me parece fatal que se comercie con fantasmas pudiendo trapichear con mierda de la fina, porque al fin y al cabo según dice la Organización Mundial de la Salud, la droga NO mata, pero ojito con los fantasmas, porque si te descuidas te pegan un susto… ¡que se te cae el nabo al suelo!

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