Águila (Amstel) (Segunda Parte)

Seguro que alguno de vosotros piensa: “Encontrar un Águila calva en un Situaciones extremasvasto continente como es el americaní debe ser una tarea harto compleja”; y yo os digo: “Si, es una tarea extremadamente complicada para el españolito de a pie, para ese hombre sin recursos ni astucia que no aprendió todo lo imprescindible para sobrevivir en situaciones extremas viendo los episodios de MacGyver, pero no para alguien como yo… ¡paradigma de la polivalencia!“.

Para localizar a un Águila calva solo existe un sistema eficaz, que es el que a continuación os mostraré. Todo el mundo sabe que, tanto águilas como aguiluchos, osos perdigueros e incluso, si se me apura, comadrejas de ojete plateado, gustan de recoger objetos brillantes y asortijados de alta bisutería con el pico, revoloteando con ellos por encima de las personas para, desde el anonimato que proporcionan las alturas, dejarlos caer a mala virgen en la chepa de los samaritanos de buen corazón y, posteriormente, soltar un recadito en forma de inmunda excrementalidad que impacte, ya no en la chepa, sino en plena cabeza.

Pues bien, la clave para que se acerque un águila es, cuando este majestuosa ave sobrevuela nuestras duras molleras, abrir un botellín de Mahou; y es que este tipo de publicidad le resulta tan insidiosa que el animalico se precipita veloz en picado, a picotearle los cojones al que ha tenido la osadía de, ante sus narices, consumir una marca de cerveza distinta a las que ellas patrocinan con júbilo y alegría.

Por eso, tras localizar al Águila calva de la noticia, y ponerme una tirita en salvaMahou fresquita sea la parte, la agarré por el pescuezo para que no se escapara y realicé las siguientes preguntas:

– Kaskete.- Disculpe que la entrevista tenga que desarrollarse en estos términos, pero uno no se puede fiar de algunos pájaros, sean estos de mal o de buen agüero.
– Águila.- No se preocupe , joven, me hago cargo, ya estoy acostumbrada a este tipo de desmanes; eso si, por favor se lo pido, no me toque los puntos del pelotazo, que los tengo aun en carne viva.
– Kaskete.- Llevaré cuidado. Pero vayamos al mondongo de la cuestión. Es usted el Águila de la noticia, la que se llevó un hostiazo con una pelota de golf… ¿no?
– Águila.- Si señor, la misma que viste y calza… ¡para servirle a Dios y a usté!
– Kaskete.- Y dígame… ¿Cómo está evolucionando la lesión?
– Águila.- Pues el Mister ha dicho que, según la resonancia magnética, de momento la cosa va para 15 días y que luego ya veremos si juego o no, que hasta que me recupere del todo, tendré que limitarme a ir calentando por la banda sin quitarme el chandal ni nada, o sea, que lo mismo al partido con el Deportivo de la Coruña no llego.
– Kaskete.- Vaya, pues si que se complica la cosa.
– Águila.- Ya lo creo, porque yo soy una pieza indispensable en el engranaje del equipo y con la progresión de victorias que llevábamos, a nada que hubiéramos ganado un par de partidos mas, no le digo yo de ganar la liga, pero meternos en la pomada para pelear los puestos de UEFA, si hubiera sido viable. Futbol
– Kaskete.- Pero como dijo Thomas Hobbes en su “Leviatán”… ¿la UEFA no es una pérdida de tiempo y de dinero?
– Águila.- Absolutamente. Pero alguien tiene que bailar con la mas fea de vez en cuando… ¿no? ¿O acaso las competiciones futbolísticas europeas de medio pelo no son también de Dios?
– Kaskete.- ¿Y ha aparecido ya el responsable de la agresión?

(Continuará… )

 

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