Desmadre a la Americana (Tercera Parte)

– Kaskete.- Vaya, pues tenía la ilusión, no se lo tome a mal caballero, de forrarme a su costa vendiendo la exclusiva de la entrevista.
– Muerto.- Pues otra vez estate mas espabilao… ¡que la vida es pa despiertos, machotón!
– Kaskete.- No te falta razón, bandido. Pero vayamos al mondongo de la cuestión. Tengo entendido que es usted el protagonista de esa noticia de relumbrón que tanto revuelo ha causado últimamente y que decía: “Dos hombres se van de juerga con el cadáver de su amigo en el coche”… ¿es eso cierto?
– Muerto.- Totarmente; yo soy uno de ellos. El mas tonto de los tres…
– Kaskete.- Hombre… no sea usted tan duro consigo mismo…
– Muerto.- Es la pura verdad, soy como el de las barbas de Martes y Trece, que fue irse del grupo y forrarse de dinero los otros dos; o como el tercero de Cruz y Raya…
– Kaskete.- Pero si Cruz y Raya solo eran dos…
– Muerto.- Y que pasa… ¿que al que le pasaba la droga al rubio no lo contamos? ¡Si pasaba mas tiempo con él que con sus hijos!
– Kaskete.- En cualesquiera de los casos, te noto verdaderamente indignado… ¿cuál es el motivo?
– Muerto.- El motivo es indignación conmigo mismo, por adolecer por completo de cualquier atisbo de criterio…
– Kaskete.- ¿Tiene que ver con lo de que te dejaran en el asiento de detrás del coche, abandonao como a un perro viejo?
– Muerto.- Con eso y con muchas cosas más; porque yo soy un damnificado de mis propias circunstancias; éramos 3 amigotes que nos llevábamos a partir un piñón y de buenas a primeras, un día jugando al julepe, me mosqueé con uno de ellos y dije… ¿ah si? ¡pues ahora me enfado y no respiro!
– Kaskete.- ¿Y que ocurrió?
– Muerto.- Pues eso, que no respiré.
– Kaskete.- O sea que podríamos establecer la asfixia como causa del fallecimiento.
– Muerto.- Eso y que estaba desencantao de la vida, porque yo tenia una novia de estas que te llevan como una vara, me tenía amargao de la vida, pero es que luego encima, lejos de que ese tipo de penurias tuvieran una contrapartida favorable a mi persona, resulta que a lo mejor la decías de darla por culo… ¡y no se dejaba!
– Kaskete.- Si fuera tan amable de rebajar un poquito el tono de la entrevista… es que yo publico mis reportajes en la pagina de al lao del crucigrama para niños en El Pais, y lo mismo me llama la atención el encargao.
– Muerto.- ¡Pues si te la llama te la han llamao! No reprimas mi creatividad… ¡o te reviento!
– Kaskete.- Está bien, ya recortaré de la entrevista lo que considere oportuno.
– Muerto.- Recorta lo que te salga de los cojones, pero has el favor de no interrumpir a los mayores cuando están hablando… ¡que es de muy mala educación!
– Kaskete.- Intentaré hacer lo que me pide en la medida en que mi estatuto profesional me lo permita. Entonces decía usted que la indignación es supina…
– Muerto.- La indignación es superlativa, porque malo es que no me lleven al tanatorio a que me hagan una autopsia como en las películas de amor, peor es que me dejen en el coche como el que deja las bolsas del Carrefour mientras se toma media docena de botellines en el bar de debajo de su casa, pero hombre, que encima me burlen la tarjeta de crédito y se gasten el límite diario sin siquiera traerme un paquete de ducados con boquilla almidoná que es lo que fumamos la gente que estamos muerta o que olemos como tal… ¡es un atropello de todo punto inaceptable!

(Continuará… )

 

 

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