Desmadre a la Americana (Primera Parte)

Como vosotros, mi muy estimadísimos lectores, me conocéis como si me hubierais parío y me amáis hasta el punto de que daríais vuestra valiosísima vida y vuestra acaudalada hacienda por mi si fuera preciso, sabéis de buena tinta que, por muchas infamias y maledicencias que se viertan sobre mi impecable trayectoria y mis firmes cuartos traseros, la realidad es que todos esos envenenados dardos no dejan de ser pequeños resquemores y vendettas que los plumillas menos agraciados y mas carentes de talento arrojan sobre mi, por mera envidia y recelo a mi rutilante figura literaria.

Hago esta ligera y sabrosa introducción para salir al paso del titular que publicó en portada la semana pasada el “Herald Tribune” y en el que se decía de modo literal: “Fuentes autorizadas de la redacción confirman que Kaskete, cuando no saca ni mete… ¡juega al poker y al julepe!”. Y no negaré que algo hay de cierto en el titular de la noticia; pero lo que no puedo tolerar de ninguna de las maneras, es el desarrollo de la misma en el interior del periódico, cuando el redactor de la publicación afirma tajantemente que he dejado de lado mi inmaculada carrera como cronista de lo cotidiano para centrar mis quehaceres en hedonistosos viajes a la Europa del Este, mezclados con eternas veladas nocturnas de alterne y gintonics, en los lugares mas postineros del continente.

Por eso, para evitar que esos injurioso bellacos vayan afirmando a voz en grito que trabajo menos que el cuñao de Rocky, he vuelto a tomar las riendas de ese periodismo de raza que siempre me caracterizó, reafirmándome en el cronismo crudo de a pie de calle que con tantas tardes de gloria me obsequió y he cogido otra vez mi grabadora Fisher Price y una cinta de TDK de 90 minutos, para centrarme en el formato de entrevista que se que tanto gusta entre vosotras… ¡jóvenzuelas de nobles corazones y ardientes chuminetes!

Evidentemente, ha habido un factor decisivo que ha servido como detonante para que me decidiera a volver a mis raíces. He considerado que este era el momento adecuado para hacerlo tras enterarme, leyendo la prensa internacional, de la siguiente noticia: “Dos hombres se van de juerga con el cadáver de su amigo en el coche”.

Es mas que evidente que, teniendo entre manos una noticia de este calado, solo un escritor de mi envergadura (y disculpad este juego de palabras tan fálicamente altisonante) podía echarse al monte y salir en busca del protagonista de la noticia. Por eso, y como estoy acostumbrado a alternar con monstruos marinos, espíritus recién ectoplasmatizados, la autostopista fantasma de la curva de El Escorial, y todo tipo de criaturas escapadas del Inframundo, he decidido realizarle una entrevista al muerto que iba en el coche, para conocer el verdadero trasfondo de la noticia, y la vida y milagros del fallecido que, por lo que he oído en el programa de Angels Barceló, fue un hombre honrado al que jamás echaron de ningún trabajo por tocar el piano…

(Continuará… )

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