Entrevisteo Fino (Primera Parte)

La miscelaneidad que compone los mimbres que urden la base fáctica del Género Periodístico es extraordinaria; lo mismo puedes hacer una Crónica Costumbrista sobre los innumerables tipos de tetas caídas hacia arriba en la lejana Europa del Este desde la nostalgia y la añoranza, que entrevistar a un sacristán recién capao a orillas del Pisuerga a su paso por Torremocha, que realizar un reportaje de investigación con cámara oculta acerca de la economía sumergida de la Atlántida y su repercusión en los cangrejillos coloraos que emigran a aguas menos agrestes.

En general, el cronista de lo cotidiano, hombre avezado y vanguardista, profesional del medio que consagra su vida al Derecho a la Información de los demás, se mueve por estos insignes subgéneros como langostino en paella dominical y no duda en sacrificar su propia vida (o a poder ser la de un tercero en discordia), para que el ciudadano de a pie esté constantemente informado y pueda conocer de primera mano la actualidad en cualquiera de sus facetas y/o/u manifestaciones contemporáneas.

El Subgénero de la Entrevista es uno de los que mas denostado ha estado en los últimos tiempos (fundamentalmente desde que Mari Tere Campos hizo de él marca de la casa entrevistando a compañeras folclóricas y amigos banderilleros). Por eso quiero hoy hacer apología del mismo, cantando alabanzas hacia el y señalando que, si bien entrevistar a un personaje que tenga algo jugoso que aportar desde el punto de vista periodístico esta bien, muchísimo mejor está echarle un clavelillo a una de esas rusas de tetas caídas pa arriba de las que hablaba en la introducción a este artículo; vaya eso por delante y téngase en cuenta que lo primero es lo primero… ¡y el periodismo va después!

Sin embargo muchos compañeros de profesión (que no niego que sean reporters de altura y prestigio), se han obsesionado hasta tal punto con las preguntas que realizan que han olvidado por completo las respuestas, un error garrafal que ni siquiera lo cometen los chavales de primero de carrera (Quinto curso en Alemania). Porque sí, es evidente que confeccionar las preguntas como es debido dirigiéndose al mondongo de la cuestión y elaborándolas de manera gramaticalmente impecable y con un punto de chispa y picardía, esta bien, eso es innegable, pero mas importante es aun encauzar al entrevistado para que no cometa errores en la respuesta, si lo que queremos (y si somos profesionales del ramo a sueldo, esto debe ser así) es dirigir a nuestro entrevistado para que conteste lo que nosotros queremos oír.

Me meto hoy en estos frondosos y bien aderezados vergeles debido a que el viernes pasado a mi madre… ¡que es una santa!, le realizaron una entrevista a pié de calle los muchachos de Telemadrid (¡el NODO en color!), a propósito de la Sanidad Pública y el uso y/o/u abuso que realizamos los españoles y portugueses de los medicamentos que nos dispensan los boticarios del ramo, previa receta médica.

Cuando me enteré de que la habían entrevistado sin mi consentimiento y me explicó las respuestas que había dado, muy indignado la dije: “Madre, sabe que la quiero como a mi propia vida porque saliendo como ha salido usted de mis entrañas, la considero parte de mi… ¡pero que sea la última vez que la entrevistan en la tele y no me llama de inmediato para que le sople yo las respuestas!”.

Así que la di un cursillo acelerado de lo que hay que contestar en ese tipo de lances, para que en el futuro no tuviera problema alguno en situaciones de esta índole…

(Continuará… )

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