Mars Attack (Cuarta Parte)

– Bebé Alien.- ¿Y que más cosas tienes que contarme, Pa? ¿Acaso de donde proviene el níveo color de las algodonosas nubes? ¿De donde el hechizante y majestuoso sonido del agua de una cascada al repicar en la roca? ¿Me vas a contar… ¡Oh querido Papi!, de donde surge la magia del llanto de un niño o como el hermoso batir de alas de un somormujo produce esa brisa huracanada al volar cerca de nuestro semblante?
– Kaskete.- Hijo mío… ¿Has estado otra vez leyendo las Rimas de Becquer? ¿Cuántas veces te he dicho que eso es cosa de bujarrones y de menopáusicas?
– Bebé Alien.- Nunca, Pa.
– Kaskete.- Pues te lo digo ahora, que sea la última vez… ¡o acabarás julandrón perdido!
– Bebé Alien.- Pero tu siempre me has recomendado leer poesía amorosa para cultivar mi yo interno y así resplandecer por fuera…
– Kaskete.- Pero poesía del Siglo de Oro… ¡que es el de las luces!, y fundamentalmente sonetos satíricos, porque la ironía y el sarcasmo son el combustible que hace mover el mundo y el material del que están hechos los sueños.
– Bebé Alien.- Entonces me pondré con Góngora.
– Kaskete.- Empieza mejor con Quevedo, que es más talentoso.
– Bebé Alien.- ¿Y se la ha picado un oso?
– Kaskete.- ¡Esa boquita niño! O te la tendré que lavar con jabón de lagarto… ¡el jabón de los feos!
– Bebé Alien.- Pero eso mismo lo dijo antes aquella señora
– Kaskete.- ¿Y si esa señora se tira a una pozo tú también lo haces? Todavía eres chiquitín, así que cuando seas padre… ¡comerás huevos! De momento haz lo que te dice tu padre… ¡que es un hombre honrao!
– Bebé Alien.- Lo que tu digas, Pá… ¿Y que más cosas me vas a contar?
– Kaskete.- Pues iba a contarte el oscuro y tenebroso secreto de nuestra familia, un secreto por el que muchos han perdido la vida y que haría que otros desfallecieran e ingresaran en el Psiquiátrico de Valdemingomez con solo conocer una ínfima parte de tan sombrío y lúgubre misterio….
– Bebé Alien.- ¡Mon Dieu! Le horreur!
– Kaskete.- Pero no sufras hijo mío, porque me ha pillado el toro y no te lo voy a contar hoy, he quedado con una maja muy garbosa para que me explique semidesnuda la Teoría Cuántica de Plank, entre otras muchas cosas, y tengo que irme ya.
– Bebé Alien.- ¿Volveremos a vernos, Papi?
– Kaskete.- Seguro que si, porque tengo entendido que ahora Ryanair vuela a Marte y te sale el billete a pedo puta, así que el finde que viene me planto allí y te llevo a los caballitos de choque vikingos…
– Bebé Alien.- ¡Viva mi papá!

Así que una vez concluida la conversación con mi hijo le di una suave palmadita en el trasero a mi editora para que reanudáramos la marcha y, tras sonrojarse levemente y decirme con voz dulce y melodiosa: “Cerdo sátiro hijo de puta, si no fuera porque el 10% de lo que saco con tus novelas me permite vestir de Galiano todos los días, te cruzaría la cara ahora mismo, rey moro: te amo”; encendí mi portátil, busque en Youtube el video de las Nanas de la Cebolla de Miguel Hernández interpretadas a calzón quitao por Serrat, memoricé la tonada, la canté cerquita del móvil y se lo envié en modo de formato de audio a mi hijito alien que me contestó por SMS diciendo: que qué era escarcha, que a qué especie pertenecía una alondra y que donde había que buscar para encontrar a las mujeres morenas.

¡Para que luego digan que soy un padre dejao!

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