Meditación y Tamaños

No hace falta que insista en el hecho, mis amados lectores de aterciopelada piel de melocotón, de que si hay algo que me parece inadmisible en esta vida (incluso mas que aquella vez que suspendieron cautelarmente la ficha de Harry Potter del equipo de quidditch de Gryffindor por presentar en sus análisis altos niveles de plastificantes en orina y de hematocrito en sangre, sobrepasando lo legalmente permitido por la Federación), es que se actúe con chapucerío en el mundo del cronismo o que se elaboren titulares periodísticos con ambigüedad, única y exclusivamente para hacer gala de amarillismo y demagogia.

Por eso el otro día puse el grito en el cielo elevando las manos con el único afán de proferir juramentos en arameo, cuando tuve conocimiento del siguiente titular: “Media hora diaria de meditación provoca cambios mensurables en el cerebro”.

Pero no penséis que únicamente me indigné por lo peregrino y genérico del titular, no. Porque vamos a ver, cuando el periodista habla de media hora… ¿Por qué no es mas especifico? ¿Se refiere a media hora de reloj o a la media hora del bocadillo? Porque la diferencia entre una y otra es que la media hora de reloj son 30 minutos y la del bocadillo oscila entre 1 hora y media y dos horas.

Y aun iré mas lejos, se que no es vuestro caso mis amados lectores, pues vuestra erudición es tan apoteósica e ingente que haría quedar a Erasmo de Rótterdam como un descerebrado de medio pelo… ¡y un tonto de baba! Pero utilizar términos como “mensurable” cuyo significado no todo el mundo tiene claro denota que el titular lo elaboró un becario que había escuchado la palabra en “Saber y Ganar” y quería adornarse en la redacción metiendo de clavo la jugosa palabreja en alguna de sus despreciables crónicas… ¡maldita sabandija!

Algo mensurable, como muchos de vosotros sabréis, es algo que se puede medir y si como apunta el responsable de la noticia esto es así, es lógico que nos surjan una serie de dudas. Por ejemplo… Si meditamos sobre intelectualidades varias… ¿Las mediciones son de amplio espectro? Y si pensamos en gilipolleces… ¿Se nos hace chiquitico el cerebro? Por otro lado, si meditamos sobre tías en bolas… ¿Nos crece el cerebro? Porque yo tenía entendido que lo que crecía era el nabo; y que nadie use el argumento de que los tíos pensamos con la polla porque yo no conozco casos de masas encefálicas petrificadas pero lo que si es vox populi es que si te imaginas a Nuria Roca frotándose los pezones… ¡la entrepierna se transforma en acero pa los barcos!

Otra cosa que me indigna es que en la prensa escrita siempre se hable del cerebro como ese órgano humano tan maravilloso y fascinante gracias al cual somos una civilización avanzada y vanguardista, pero digo yo… ¿qué pasa con el cerebelo? ¿Es que acaso no es también de Dios? Es en estos momentos cuando me imagino a dos gemelas de imponentes curvas que vuelven locos a los hombres por su andar, su porte y su aureola de Femme Fatale, hasta que una de ellas abre la boca y se ve que la faltan 7 dientes y se viene todo abajo. Eso es lo que en Física Cuántica se denomina: “El Efecto Cerebelo”.

Así que amigos periodistas, de corazón os ruego que seáis mas cuidadosos a la hora de confeccionar vuestros titulares, porque de no ser así os acabarán comparando con Pedro Jota… ¡y yo eso no se lo deseo ni a mi peor enemigo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s