Impuesto de Sucesiones (Segunda Parte)

Y lo cierto es que aquella llamada no me sorprendió por lo intempestivo de la hora puesto que eran las 6 y 22 y, como todo el mundo sabe, 6 y 22 son 28, o sea, 27 en Canarias. Lo que me causó extrañeza fue la procedencia de la referida llamada, pues la realizaba un buen amigo mío que, con respecto a las conferencias de larga distancia, dijo en cierta ocasión: “Y pobre de aquel que, cuando yo le llame a cobro revertido no me lo coja, pues caerá sobre el la cólera de Dios en forma de ladillas pirañeras, y los cojones se le quedaran blandurrios cual gominolas recalentás, y las flacideces viriles acudirán a su presencia como capellán a club de carretera, y criará almorranas del mismo modo que se cultivan setas de cardo en un fardo de paja y, lo que es peor, estará condenado a la pena eterna de que siempre que eche el cupóncito de los ciegos no le toque ni lo jugao. Amen”.

Porque Dios es uno y trino, pero a la hora de pagar a ninguno de los tres se le ocurre echar mano a la cartera, ya que El Padre se queja de que le ha quedado una pensión muy bajita por la cosa de haber sido toda la vida autónomo, El Hijo comenta que con la paga que le da su padre no tiene ni para ayuda de condones, y El Espíritu Santo (que es el mas etéreo de los tres), a la mínima que escucha que hay que soltar dinerete, se transmuta en paloma y vuela surcando los cielos como alma que lleva el demonio.

Así que para evitar que me cayera una maldición divina que pudiera provocar que no me viniera arriba en banderillas durante el apoteósico momento del acto amoroso, respondí la llamada a cobro restringido que Dios Nuestro Señor me estaba realizando, aunque sabía de sobra que una llamada desde el cielo me iba a costar la talegada padre, pero peor es que Dios te castigue con un nabo blandurrio y vayas por ahí haciendo el ridículo… ¡Eso si que puede costarte caro si tu señora te pide cuentas!

Descolgué pues el teléfono y de este modo dialogué con Dios:

– Kaskete.- Centro penitenciario de Baja Seguridad de Nanclares de Oca… ¿en qué le puedo ayudar?
– Dios.- El tió chistecitos… ¡estoy hasta la puntaL nabo de la misma broma siempre que te llamo!
– Kaskete.- Es que son las pequeñas cosas como pitorrearse de Dios o cagarse en San Pito Pato las que alegran la vida…
– Dios.- Te advierto que no tengo el coño pa farolillos, que estoy ahora mismo que no me llega la camisa al cuerpo.
– Kaskete.- Ya veo, ya. Porque tú solo te acuerdas de San Evaristo cuando truena, en cuanto he visto que me llamabas me he dicho: “A ver que cojones le pasa ahora al agonías este…
– Dios.- ¡¡Oye!! ¿Que forma es esa de hablarle a Dios todopoderoso?
– Kaskete.- Coño, es que siempre me llamas para hacerme la consultita, anda que se te ocurre alguna vez darme un toque, tu que puedes, y decirme: “Oyes, que te van a tocar los Euromillones la semana que viene, vete mirando un piso apañao por el centro
– Dios.- Déjate de gilipolleces… ¡materialista! ¡A ver si me voy a tener que cagar en mi!
– Kaskete.- Vaya humos… ¿A ver? ¿Que es lo que te ha pasado esta vez? ¿Te ha almidonao la chacha los calzoncillos por equivocación?
– Dios.- Peor aun, mucho me temo que mi reinado en el universo, que yo creía que era eterno, se viene abajo… ¡se me acaba el chollo!

(Continuará… )

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