Donde viven Las Señoras (Primera Parte)

Villalbilla es una pequeña localidad cercana a Alcalá de Henares donde se cultiva el trigo en el extrarradio, se fomenta el uso de energías renovables, los naturales de allí zarandean alcornoques por el mero hecho de disfrutar de la naturaleza en el sentido mas amplio del concepto y, los domingos por la tarde, los monstruos de las películas de Disney, quedan para salir a pasear cogidos de la mano y comentar sus cositas a la sombra de los pinos que quedan a la diestra de la senda que recorre la vereda de la alameda del robledal.

Que los monstruos tienen sus cosas es innegable, pero hay que reconocer que ante todo son gente limpia y de costumbres, si no disolutas, al menos algo licenciosas. Lejos de lo que se puede creer no hacen bandera de la diletancia, ni roban los juguetes a los indefensos niñitos el día de San Ginencio, como cuenta la leyenda urbana. Cultivan, en un afán epicureista, los placeres sencillos con moderación, gustan de pasear taimadamente, aprecian el placer de la lectura sosegada, disfrutan del vino picao con matices avinagrados y, de vez en cuando, tambien se afanan en romperle los dientes al capellán de la Abadía de Westminster por la cosa de guardar las formas aparentando cierto aire de intelectualidad laica y, sobre todo, por tener contentos a los muchachos de Findus que son, en última instancia, los que se encargan de pagar las facturas de Disney hasta que descongelen al bueno de Walt.

Conocer su microcosmos es apasionante, relaja los músculos faciales y evita la aparición de arrugas, la flacidez y el descolgamiento; por eso, como cronista de lo cotidiano, mi obligación es la de daros cumplido y fiel testimonio de lo que en esos paseos vespertinos comparten entre sí, pues es saludable conocer el devenir de todas las criaturas de la creación, sean estas de Dios como las hormigas negras, o del demonio como los koalas de ojete plateado.  Prestad atención, pues este es el relato que narra sus andanzas cuando, al despuntar la tarde, vara de mimbre en mano, pasean por los alrededores de Villalbilla:

– El Monstruo de las Galletas.- Y dices tu… si le metes un Tabi a la PSP por el hueco del mini-usb, los juegos de lo que son coches zumban que es una maravilla.
– Alf.- Yo es que soy mas de la DS, pero de la pequeña, que en la grande se ve pixelazo con los juegos pirateaos.
– Bigfoot.- Hacer el favor de no andar tan deprisa, que estoy con las durezas de los pies que tengo unos escozores que me salen del carcañal y me llegan a la altura del ijar, que es cuando me dan… ¡no me llega la camisa al cuerpo!
– Alf.- ¿Y por qué no te echas Dolotren que es mano de santo?
– Bigfoot.- ¿Y por qué no te vas a la puta mierda y dejas de opinar de lo que no sabes? ¡Que me tienes ya hasta la punta de los cojones!
– Alf.- Me cago en Dios… ¡por to peca uno! ¡Encima que iba buscando tu alivio! Por mi como si te la pica un pollo, fíjate lo que te digo…
– El Monstruo de las Galletas.- A ver, haiga paz, que no es cuestión de llegar a las manos por un quítame allá esas pajas.
– Bigfoot.- Pues que se tape este, que está siempre opinando sin tener ni puta idea de nada; además, no se por qué se viene con nosotros que ni es ni monstruo, ni es de Disney… ¡ni su puta madre en bicicleta!
– Alf.- ¡Hasta ahí podíamos llegar! O sea… ¿que yo no soy monstruo?
– Mi amigo Mac.- Hombre, ya sabéis que yo he hecho de la prudencia filosofía de vida, y no hablo por no pecar, pero tu eres marciano como yo, y el que diga lo contrario miente como un bellaco.
– Alf.- ¿Y a ti quien te ha dao vela en este entierro?
– Mi amigo Mac.- Pues mira, me la ha dao tu puta madre… ¡cabrón!
– El Monstruo de las Galletas.- En que hora se me habrá ocurrido invitaros a un hierbas… ¡que goléis el vino y le perdéis el respeto a todo quisque!
– Bigfoot.- Yo he venido a este mundo a sufrir; primero lo de que me sacaran pies planos cuando fui a tallarme para ir a la mili, después lo de las callosidades, y ahora tener que aguantar que cualquier gilipollas opine sobre el tema sin ser podólogo titulado…

 

(Continuará…)


6 Respuestas a “Donde viven Las Señoras (Primera Parte)

  1. Jajajajajajaja!! Y el Demonio de Tasmania??

    🙂

  2. A los koalas de ojete plateado los carga el demonio, sin duda. Y lo que no pase en Villalbilla no pasa en ninguna parte!!

  3. Por favor, Ivanovich, a ver si nos cortamos esas uñas tan garreras ellas. (Que no he dicho guarreras, eh…? :P)

    ¡Tú sí que eres un “monstruo” ! … Pero de los que hay que seguir sin miedo. :************ :))))))))))))))

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