Para disfrutar… ¡Plas, Plas!: Una Historia con Recao (I)

Capítulo 1 – Prólogo

Al igual que no descubro nada nuevo cuando digo que no solo de pan Bimbo vive el hombre, es evidente que no solo de impecables Relatos de alcance o de finas e incisivas Entrevistas de relumbrón vive el escritor decente y español. Con esto, que de obvio que resulta puede parecer ofensivo, quiero decir que tengo innumerables sagas en preparación con visos de próxima y cercana publicación, y que estoy mas que seguro que harán las delicias de todos vosotros, mis queridísimos lectores.

Lo que leeréis hoy, es el comienzo del espeluznante relato que transcurre durante el periodo vital de mi valioso tiempo al que dedique mi actividad intelectual al estudio de la vida de Los Fraguel; una época dorada durante la que conviví con ellos en su escarpada cueva tallada en la gélida roca, y en la que descubrí cosas que, por presiones políticas, hasta hoy nadie se ha atrevido a desvelar.

Durante mucho tiempo mantuve una compleja lucha interna conmigo mismo (y sobre todo con mi mecanismo) al no acabar de decidirme entre si contar los secretos de estos pequeños seres, o relatar a modo de sainete las almibaradas vivencias que compartí cuando mantuve un tórrido affaire con Hanna Montoya, esa bella intérprete de canción ligera, de prominentes pómulos, bermejos mofletes, aflautada voz y descomunales y turgentes pechos que ha hecho de la rumba-folk un género a tener en cuenta, aunque solo sea para salir corriendo como alma que llevan los transportistas de almas, al oír el rasgar de una guitarra mal templada en el segundo acorde de tal abominación musical.

Finalmente me he decidido por tocar primero el palo de Los Fraguel (y por favor os lo pido, no veáis dobles sentidos en esta expresión), porque el recao de esta aventura, como bien anticipa el título, es mas que jugoso. Por eso de momento dejaré de lado mis hazañas sexuales para retomarlas con mayor ímpetu en futuras incursiones literarias que formaran otra saga de no menos alcance.

Evidentemente las presiones que ha ejercido el lobby comandado por Jim Henson han sido desmesuradas, llegando incluso a poner precio a mi cabeza (un precio muy asequible a todos los bolsillos); concretamente se ha estipulado una equivalencia dineraria entre mi cabeza y una ristra de ajos, lo que me enorgullece, porque como todos bien sabéis, una ristra tiene muchas cabezas, de lo que se deduce que mi precio debe rondar un peso en oro similar a un trillón de yenes esterlinos… ¡si no más!.

Pero para mi lo primero es la verdad, y ni con esas han conseguido acallar mis palabras, porque como defensa personal he contratado a las muchachas del ballet de José Luis Moreno que han jurado dar su vida y lo que no es su vida por mi, y que al grito de… ¡Calad bayonetas!, defenderán mi vida y mi virtud (con su propia honra si fuera menester), de cualquier ataque orientado a intentar perderme el respeto, por el único motivo de querer tirar de la manta y que la fiscalía tome carta en este feo asunto de monigotes, si fuera menester..

Aquí comienza mi vida con Los Fraguel, unos seres enratonaos a los que todos amáis pero que es mas que probable que acabéis despreciando, porque como bien sabéis del amor al odio hay un corto trecho que es el resultante de multiplicar la base por la altura y dividirlo entre dos.

(Continuará… )

2 Respuestas a “Para disfrutar… ¡Plas, Plas!: Una Historia con Recao (I)

  1. Confiesalo: eres el tío viajero que le manda las postales a su sobrino Bobo!!

    :)))

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